Coincidiendo con la proclamación definitiva del 23 de abril de 1930 como Día del Libro, en Santa Cruz de la Zarza (Toledo) nació Amalia Avía, una niña cuyo libro biográfico escribió entre pinceladas de arte realista y trazos progresistas hasta alzarla, por méritos propios, como una de las grandes pintoras de su tiempo.
La pequeña de seis hermanos, Amalia creció con una familia con aires de modernidad, y con tan solo seis años se quedó huérfana de padre, quien falleció en el 36 por la Guerra Civil.
Con los colores, los pinceles y el arte como centro de su vida, la toledana gozó de una formación educativa variada y rica en torno a su pasión. En los años 50, pasó a formarse en la Academia de Eduardo Peña en Madrid y en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Durante su etapa académica, de 1956 a 1960 esta castellanomanchega participó como alumna en las clases libres del Círculo de Bellas Artes.
Amalia Avía, artista.
Amalia era experta en capturar detalles, esos que se perdían en el ruido diario. La amarga cronista del "por aquí pasa la vida" —como la apodó Camilo José Cela—, consiguió plasmar sobre los lienzos un realismo urbano que reflejó la cotidianidad y el paso del tiempo en los edificios.
En su viaje a París en 1954 conoció y forjó una amistad con pintores del calibre de María Moreno, Isabel Quintanilla, Antonio López y Francisco López, quienes acabaron siendo conocidos como los 'realistas madrileños'.
En la ciudad del amor no sólo formó un grupo de amigos y compañeros de profesión, también conoció al hombre de su vida, su marido y pintor abstracto Lucio Muñoz. Este matrimonio de pintores unió sus vidas en 1960, y juntos tuvieron cuatro hijos.
La galería Juana Mordó acogió en 1964 a Amalia como una de sus pintoras. A partir de 1972 también formó parte de la galleria Biosca. Su presencia en el exterior continuó y cada vez se intensificó más, en 1979 expuso sus obras en la FIAC de París y a mediados de los 80 (1985) participó en la Bienal de Basilea.
Quienes la conocieron afirman que la pintura era una forma de vivir, y que pintaba casi cada día, lo que la llevó a crear una colección de más de un centenar de cuadros.
En 1959, la 'pintora de las ausencias' —como la llamaba Camilo José Cela—, llevó a cabo su primera exposición individual dentro de la galería Fernando Fe de Madrid. A partir de este momento el nombre de Amalia Avía se coló entre importantísimas exposiciones colectivas como la de Pintores realistas españoles actuales, galería Marlborough de Londres en 1973 o la de Pintura española, Museo de Arte Moderno de México en 1978.
Amalia Avía, artista toledana.
Su brocha fue testigo de un ansia por recrear el Madrid que se estaba perdiendo, su paleta acogió los colores que hicieron de sus obras unas joyas y sus lienzos despertaron asombro, arrancaron sonrisas y aplausos e incluso hicieron que algunas personas se quitaran el sombrero ante tan realistas pinturas —nunca hiperrealistas—. En 2001 ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de Toledo.
Sus obras fueron premiadas con un gran abanico de reconocimientos entre los que destacan el primer premio Goya de la Villa de Madrid en 1978 o el tercer premio en la Bienal de León de 1971. En 1997 en el Centro Cultural de la Villa se realizó una exposición antológica sobre su obra, donde recibió la Medalla del Mérito Artístico del Ayuntamiento de Madrid.
El realismo de sus lienzos recordaba la nostalgia, lo que fue y ya no es, lo que se perdió y lo que jamás pudo ser. Sus obras descansan en museos como el Museo de la Solidaridad de Chile, Museo Extremeño de Arte Contemporáneo, Museo Municipal de Madrid, Museo de Santa Cruz de Tenerife, Museo de Winterthur, Museo de León, Museo Reina Sofía de Madrid, entre otros.
Esta castellanomanchega publicó en 2004 sus memorias: "De puertas adentro". La que fue profeta en su tierra fue reconocida con la Medalla del Mérito de Castilla-La Mancha, cuyo nombre da nombre al Centro Cultural del pueblo que la vio nacer. Amalia, quien abrió camino a las mujeres en el mundo del arte, murió en la ciudad de Madrid en 2011 a la edad de 80 años.
