El jefe provincial de Tráfico en Toledo y coordinador de la DGT en Castilla-La Mancha, Francisco Javier Caparrini, ha solicitado la instalación de un radar de línea continua en el conflictivo puente de la A-42 a su paso por la capital toledana, que complementaría al de velocidad que ya existe en este punto: el kilómetro 72 de la autovía en sentido Ciudad Real.
Caparrini, durante una entrevista concedida a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha que será publicada próximamente, ha explicado que este dispositivo detecta y permite sancionar con 200 euros a quienes cambian de carril haciendo caso omiso a la línea continua.
A su juicio, reduciría el riesgo de accidente que provocan los conductores que apuran hasta el último momento para tomar la salida hacia los barrios de Santa Bárbara y Santa María de Benquerencia.
Tramo de la autovía A-42 donde se situaría el radar de línea continua.
La propuesta, que Caparrini espera que sea recibida favorablemente para que el radar de línea continua pueda ser instalado próximamente, llega después de varios años en los que la sucesión de accidentes por alcance y retenciones en ese punto son constantes. El último siniestro se produjo este mismo jueves, cuando cuatro vehículos se vieron implicados, dejando a cuatro personas heridas de distinta consideración.
Caparrini explica que el problema de este punto no está únicamente en el volumen de tráfico, sino en cómo se comportan los vehículos cuando se aproxima la salida hacia el Polígono y Santa Bárbara.
Según detalla el responsable provincial de Tráfico, en los momentos de mayor intensidad se forma un auténtico "tapón" que en ocasiones llega hasta la localidad toledana de Bargas.
El problema, según cuenta, se agrava porque algunos conductores permanecen en el carril izquierdo y esperan hasta el último momento para colocarse a la derecha y tomar la salida.
Francisco Javier Caparrini durante la entrevista.
Es entonces cuando se producen los cambios bruscos de carril. "Pegas un volantazo", explica Caparrini durante la entrevista, de manera que un vehículo puede irrumpir delante de otro que circula por el carril derecho y provocar una frenada o una colisión.
A su juicio, una de las claves para reducir estos conflictos sería conseguir que los conductores que tienen previsto continuar hacia el Polígono se sitúen en el carril derecho de forma obligatoria con más antelación, evitando los desplazamientos repentinos cuando ya están junto a la salida.
Tráfico ya lo ha pedido
Para conseguirlo, el jefe provincial de Tráfico plantea utilizar este sistema que graba y permite sancionar a los conductores que no respetan la línea continua. Un tipo de radar que ya funciona en la A-42, sentido Madrid, a la altura de Getafe en las inmediaciones de la M-50.
Su funcionamiento se basa en dos cámaras: una registra los vehículos antes del inicio de la línea continua y otra permite comprobar unos metros después si alguno ha cambiado de carril atravesándola.
La infracción conlleva una multa de 200 euros, según explica el propio responsable de Tráfico.
"Una de mis ideas sería poner una línea continua y poner uno de estos dispositivos que ya lo he pedido, pero estoy a la espera de que me contesten para llevarlo a cabo próximamente", señala Caparrini respecto al puente toledano.
El responsable de Tráfico también pone el foco en otro factor que, a su juicio, contribuye a empeorar las retenciones: la diferencia de velocidad entre los vehículos.
En una vía congestionada, explica, no es lo mismo que todos los vehículos circulen de manera relativamente homogénea a que unos lo hagan a 50 kilómetros por hora en el carril derecho, y otros hasta a 100 kilómetros por hora en el izquierdo. Esa combinación de velocidades dificulta el flujo y favorece las frenadas y los cambios de carril.
A este problema se suma el crecimiento del tráfico hacia el Polígono y la presión que soporta este acceso a Toledo, una situación que, según Caparrini, se ha incrementado especialmente en los últimos años.
