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Pese a que España necesita alrededor de 25.000 fontaneros y la empleabilidad del sector ronda el 90 %, este oficio sucumbe un grave envejecimiento (la media de los profesionales supera los 44,8 años) y una falta de relevo generacional.

Para conocer cómo se vive esta situación de primera mano, EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha ha conversado con Jaime García, un fontanero autónomo afincado en Argés con 25 años de experiencia a sus espaldas en la provincia de Toledo.

Jaime es transparente sobre la gran demanda de su servicio y el gran potencial económico de su labor. "Si te mueves, te puedes ganar la vida bastante bien", afirma sin rodeos. Las cifras que manejan hablan por sí solas.

Jaime trabajando.

"Teniendo una buena cartera de clientes, puedes facturar mensualmente de 3.000 a 6.000 euros fácilmente", explica. La facturación no es beneficio neto para el autónomo, de esa cuantía hay que descontar impuestos, cuotas y gastos, lo que se traduce en un sueldo que "puede rondar los 2.000 o 2.500 euros".

Falta de mano de obra

Furgoneta de trabajo de Jaime.

A pesar de que el volumen de trabajo en su profesión es abundante y está bien remunerado, ¿por qué no hay más gente queriendo dedicarse a esto?

La respuesta de Jaime es dura: "He tenido chicos de prácticas y he tenido que llamar a los centros de formación para que no me manden más alumnos porque no tienen ningún tipo de puntualidad ni interés en aprender el oficio, están más pendientes del móvil que de lo que les explico", lamenta.

Jaime en su oficina de trabajo.

Su diagnóstico es una reflexión que alertan organizaciones patronales como Fedeto. "Creo que la generación actual está muy sobreprotegida por los padres y se ha vuelto muy dependiente", sentencia. Más allá de la opinión de este fontanero, es evidente que cada vez menos jóvenes apuestan por este tipo de profesiones.

Jubilación

Tras 25 años cotizados como autónomo, Jaime mira al futuro con escepticismo. La incertidumbre sobre la edad de jubilación y las pensiones le ha llevado a trazar su propio plan. "Lo que tú inviertas por ti, ahí lo vas a tener. Lo demás es humo", ratifica.

Considera que la pensión pública será, en el mejor de los casos, "una ayuda", pero no depende de ti. Por eso, incide en invertir por tu cuenta, "eso es lo que te va a garantizar una tranquilidad", destaca. A pesar de las quejas sobre impuestos, cuotas y burocracia inherentes a los autónomos, este fontanero concluye con una filosofía pragmática.

"Lo que más le puede molestar a un autónomo es que tenga que pagar muchos impuestos, pero si esto es así es porque se le está dando muy bien. Al final, si hay trabajo, hay alegría", concluye refiriéndose al pago trimestral o anual de impuestos.