Una torre milenaria, semanas de lluvias y la débil unión entre materiales de distintas épocas. Esa es la combinación que, según el arquitecto y divulgador Antonio Gonzalezmayo, ha provocado el espectacular derrumbe de una de las torres albarranas del castillo de Escalona (Toledo).
Conocido en redes sociales como 'elarquitectodeinsta' y con más de 242.000 seguidores, Gonzalezmayo ha publicado un vídeo en el que explica lo ocurrido de forma "precisa, clara y concisa", apoyándose en imágenes inéditas del estado previo de la torre y en un esquema de su comportamiento estructural.
En su análisis, el experto ha señalado que este tipo de episodios "son frecuentes y difíciles de predecir" en construcciones medievales. Como ejemplo, ha citado casos similares en el castillo de Almonacid, el castillo de Montalbán o en tramos de la muralla de Toledo.
Gonzalezmayo ha explicado que la torre de Escalona combinaba sistemas constructivos de distintas épocas. Por un lado, un núcleo central de tapial de origen andalusí, de los siglos X y XI, "muy duro" y resistente. Por otro, un revestimiento posterior de mampostería y ladrillo correspondiente a intervenciones cristianas entre los siglos XIII y XV.
El problema, ha detallado 'elarquitectodeinsta', se encontraba en la unión entre ambos sistemas. "La traba entre la mampostería y la tierra cede a las grietas por infiltración de lluvia", ha asegurado. Esa entrada de agua habría erosionado progresivamente el núcleo de tierra y debilitado su conexión con los muros exteriores.
A esta circunstancia se sumaba el peso de la parte superior de la torre. Una gran masa de piedra y mortero de cal generaba empujes laterales que, junto a las grietas existentes, favorecieron la inestabilidad.
"Como la carga no coincide con el eje del muro, genera un pandeo que quiebra la estructura y produce el vuelco", ha explicado, describiendo un colapso progresivo hasta la caída del cuerpo superior.
Su diagnóstico coincide con las primeras hipótesis apuntadas por el Ayuntamiento de Escalona, que han señalado a la acumulación de agua por las intensas lluvias de febrero como uno de los factores determinantes del desplome.
Más allá del caso concreto, el arquitecto ha advertido de la dificultad de conservar este tipo de patrimonio. El mantenimiento puntual de construcciones medievales, ha subrayado, "requeriría cantidades ingentes de dinero", una inversión que considera clave para evitar nuevos derrumbes en castillos y murallas históricas.
