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Correos vive una situación crítica. Cada semanas la empresa pública protagoniza titulares que denuncian un déficit de presupuesto y un colapso de las unidades de reparto en muchas zonas de España.

La oficinas de Castilla-La Mancha no son un excepción. Uno de sus repartidores en la provincia de Toledo accedido a dar testimonio de su cruda realidad a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha bajo el nombre ficticio de Ricardo para proteger su identidad y evitar represalias.

"De 29 carteros que debería haber en una localidad como Talavera de la Reina, hemos llegado a estar solo 11", explica. Esta drástica reducción de plantilla que sindicatos como CSIF cifran en hasta un 50 por ciento durante el verano, obliga a cada empleado a asumir la labor de dos o incluso tres personas.

Un trabajador de Correos. Marta Fernández / Europa Press

Estos problemas se agravan en zonas rurales como la comarca de Talavera donde "algunas oficinas rurales se cerraron este verano por falta de personal", denuncia. Un desbordamiento que provoca que haya zonas o barrios que "se quedan sin servicio postal durante días", añade.

"Si mi sección son tres pueblos, acabo haciendo seis porque mi compañero está de vacaciones y no lo han sustituido", incide.

Ricardo lleva 18 años formando parte de la plantilla de Correos desde que se incorporó en 2007. Desde entonces, el clima laboral se ha ido oscureciendo hasta tal punto que se han normalizado prácticas impensables hace años.

"Nos obligan a falsear los intentos de entrega porque no hay carteros", confiesa a lo que añade "si no hay tiempo material para repartir todas las notificaciones, se marcan como 'ausente' desde la oficina para que la gestione el turno de tarde o, directamente, para que el ciudadano tenga que ir a recogerlas".

Estas medidas están generando un gran descontento entre la gente porque dentro de estas notificaciones postales van incluidas muchas veces citaciones médicas, avisos de la Agencia Tributaria o notificaciones judiciales.

"Ha habido casos de gente que recibe una citación para una revisión un día después de la fecha", relata Ricardo.

Esta sobrecarga, unida a la presión por cumplir con las entregas de gigantes del comercio electrónico como Amazon, está pasando factura a la salud de los trabajadores. "Si la gente va al límite, es normal que se den de baja por estrés", subraya.

UGT ha llegado a calificar la situación laboral de los empleados de la empresa pública como "los contratos de la pobreza" con jornadas parciales y salarios ínfimos. CSIF ha alertado en varias ocasiones sobre las decenas de miles de notificaciones bloqueadas en la provincia toledana.

A pesar de todo, Ricardo cree que Correos tiene futuro si sabe adaptarse e ir más allá de la carta tradicional. "Tenemos una ventaja competitiva enorme: llegamos a todas partes", resalta.

A este respecto, propone potenciar el servicio de paquetería con precios competitivos y ampliar los servicios en la España vaciada.

"En algunos pueblos ya estamos empezando a gestionar el pago de multas o trámites con la administración. Incluso se está probando a llevar dinero en efectivo a domicilio", explica.

Ricardo mira al modelo francés, donde La Poste tiene su propio banco. "Recuperar algo como la antigua Caja Postal podría ser nuestra salvación".

Mientras llegan esas soluciones, este empleado ha puesto sobre la palestra un grito de auxilio que advierte sobre el desmoronamiento de este servicio público por la falta de personal.