La autovía A-42, carretera principal que conecta Madrid y Toledo y por la que transitan miles de conductores a diario, se ha convertido en un itinerario de riesgo. Lo que hace meses eran baches aislados, ha degenerado en "socavones de gran profundidad", representando una "amenaza" para la seguridad vial.
La gravedad ha propiciado que la Dirección General de Tráfico (DGT) califique oficialmente el estado de la vía como "firme en mal estado" en todo su trazado, advirtiendo de peligros constantes en ambos sentidos de la circulación.
El deterioro es especialmente alarmante en puntos estratégicos como el kilómetro 28, la salida 38 y el entorno de Illescas, Casarrubuelos y Torrejón de la Calzada. Rubén Sandón, usuario habitual que recorre este trayecto por motivos laborales, relata a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha la gravedad de la situación.
Captura de pantalla de la aplicación de la DGT
"Circulaba de noche a la altura de Casarrubuelos y sufrí un golpe seco en la llanta. Por suerte no reventó, pero el volantazo por el susto pudo haber provocado un accidente grave", explica Rubén. Su caso no es único porque en grupos de redes sociales como 'Illescas sin censura', más de un centenar de conductores comentan sus experiencias y comparten imágenes.
La Guardia Civil ha recibido atestados por daños patrimoniales y colisiones múltiples derivadas de frenazos bruscos ante estos obstáculos, explica Sergio, aunque teme que "no lleguen a ninguna parte".
Los baches del asfalto responden a una combinación de factores. La A-42 soporta una intensidad "superior a los 100.000 vehículos diarios, con un 8% de tráfico pesado" debido a la expansión de centros logísticos en la comarca de La Sagra.
Imagen enviada por los usuarios de la carretera con problemas en el firme.
Este volumen de carga, unido a las lluvias por el temporal de los últimos días y a un mantenimiento que los usuarios tachan de "insuficiente y basado en parches", ha terminado por provocar hundimientos en numerosos puntos.
A esto se suma la falta de iluminación de la carretera. Desde Parla hasta Toledo, denuncia Sergio, "las farolas permanecen apagadas desde hace años", lo que oculta los socavones durante la noche.
La "solución" pasa por la autopista AP-41
Mientras la A-42 presenta esta situación, la autopista de peaje AP-41 permanece "infrautilizada con apenas 1.000 vehículos al día". Los conductores denuncian que, lejos de facilitar el uso de esta alternativa para descongestionar una carretera "saturada y peligrosa", el Ministerio de Transportes "eliminó el pasado 1 de enero de 2025 las bonificaciones para viajeros frecuentes".
Esto obliga a los usuarios a pagar "cerca de 14 euros diarios (ida y vuelta)" si quieren evitar el riesgo de Madrid a Toledo. "En estos días la estoy utilizando, no me la puedo jugar. Prefiero pagar el peaje que romper el coche o tener un accidente, pero es un gasto inasumible para todos los días, que el Ministerio podría evitar liberando o bonificando la autopista en horas punta o reparando de una vez la autovía", lamenta Sergio.
Pese a que las empresas de conservación han señalizado el peligro, el reasfaltado integral de la A-42 sigue sin fecha. Fuentes de los centros de mantenimiento confirman a los usuarios que están "a la espera de que el Ministerio de Transportes autorice las obras", señala el afectado.
