Lola, Benito y Luis celebran con EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha el 41 aniversario de la Peña del Rey Moro de Toledo. "En el año 86 nos juntamos un grupo de amigos, unos diez o doce, y ese fue el germen de la peña", explica Benito al recordar cómo iniciaron esta aventura que hoy es parte indisoluble del ADN de la ciudad.
El engranaje de su maquinaria comienza a girar mucho antes de que lleguen las fiestas. En cuanto termina la Navidad y se despiden los Reyes Magos, los socios se reúnen para poner en marcha el proyecto del año. A partir de ese momento, las tardes y los fines de semana se convierten en una reunión de ideas donde se organiza la construcción de la carroza y los disfraces.
Para los integrantes de la Peña del Rey Moro, estos meses de trabajo previo no son una carga, sino parte de su amistad. Son un grupo de amigos que eligen compartir su tiempo libre entre herramientas, telas y risas. Esa complicidad es la que permite que, tras 41 años, el proyecto siga vivo con la misma ilusión que el primer día y con relevo generacional.
Foto: Javier Longobardo
Foto: Javier Longobardo
Luis Balairón recuerda que al inicio de los 80 "fuimos a hablar con el Ayuntamiento para que el Carnaval se retomara porque era un movimiento ciudadano, gente de la calle que pensábamos que faltaba esa fiesta". Aquellos inicios fueron humildes pero divertidos, con verbenas en la escalinata del Teatro Rojas. "No había escenarios de luces ni orquestas profesionales, el escenario era el propio Rojas", añade Luis.
Por su parte, Benito destaca los años de gloria en el concurso oficial, donde llegaron a sumar cinco primeros premios y menciones especiales a la simpatía. "Eran carnavales más locales, con charangas de Toledo, y nosotros, con la idea de hacer siempre cosas muy graciosas, fuimos una peña muy laureada", recuerda.
Foto: Javier Longobardo
Listado de temas de la peña.
Sin embargo, en 2012 decidieron abandonar el concurso oficial para centrarse en su propio espectáculo de calle. Benito explica que "se nos hacía el desfile muy tedioso porque estar detrás de una comparsa de 200 personas era tremendo y duraba demasiado, así que decidimos empezar a hacer nuestras propias tontunas".
Lola, la presidenta, define la esencia del grupo. "Somos 30 y tantos amigos que se juntan para celebrar; lo nuestro no es nada industrial, es mano de obra, ingenio y el gusto por los detalles". Esta filosofía les ha permitido dejar huella en la "memoria colectiva" de Toledo con puestas en escena que ya son leyenda.
"Uno de los más especiales fue el San Fermín donde íbamos con una camioneta que parecía de una empresa taurina de verdad", rememoran Lola y Benito. "Cuando abrimos la puerta y salieron los toros, hubo gente que se asustó y llegó a creer que eran de verdad y salieron corriendo", cuentan entre risas.
Su historial es una enciclopedia de la cultura popular. Han recreado desde un "Bienvenido Mr. Marshall", una "Vuelta Ciclista" disparatada o el "Concierto de Año Nuevo", hasta un "futbolín humano", el "Festival de Eurovisión" o el nostálgico "Tren de la Bruja". También han llevado al Casco el brillo del "Moulin Rouge", la solera de una "Taberna Cordobesa" o la espectacularidad de una "tribu Masái" con jirafa incluida.
Foto: Javier Longobardo
Uno de los momentos más entrañables para la ciudad fue la recreación de "La boda del Merendón", el mítico restaurante de Toledo donde se casaba media ciudad. Lola apunta que "siempre tiene que haber ese toque entrañable y muy nuestro", buscando temas que España reconozca como suyos, pero dándoles siempre su particular visión divertida.
Aunque ahora utilizan herramientas de hierro y madera, Benito recuerda que "al principio todo era a base de coser y coser, pero ahora tenemos medios para hacer cosas complicadas con más facilidad". Hoy, su capacidad para crear estructuras sigue intacta, defendiendo el valor de lo artesanal frente a las propuestas más industriales de los desfiles modernos.
Foto: Javier Longobardo
Con los fundadores cerca de los 70 años, la llegada de savia nueva garantiza el futuro del grupo. "El año pasado entraron cinco nuevos peñistas, gente joven, creativa y muy mañosa que son dignos herederos", comenta Lola con orgullo. Luis añade que "son el reemplazo teórico, antes salían nuestros hijos y ahora esos hijos ya son padres".
Para este año, la Peña del Rey Moro regresa con una "Tomatina" muy particular. "Veréis a la alcaldesa, personajes del pueblo y, por supuesto, gente tirando y recibiendo tomates", explica Luis. Benito concluye que, pese a los años, "mantenemos el espíritu del origen, vamos con más años, pero con la misma manera de interpretar el carnaval".
