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La tensión política en Toledo se traslada a la vía institucional. La ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón, ha respondido a la carta enviada por el alcalde de la ciudad, Carlos Velázquez, tras su nombramiento el pasado 22 de diciembre. Una misiva que, lejos de tender puentes, confirma la frialdad que marca la relación entre ambos políticos.

El movimiento de Velázquez se produjo en un clima de alta tensión. Solo cuatro días antes, el Ministerio de Hacienda había ratificado la exclusión definitiva de Toledo de los fondos europeos EDIL, una resolución que el Consistorio ha recurrido ante la justicia. En ese contexto, el alcalde popular optó por felicitar a la ministra y lanzar una petición concreta: ayuda para el pabellón multiusos mediante un acuerdo a tres bandas con la Junta y el Consejo Superior de Deportes.

Sin embargo, la respuesta de Tolón, emitida el 22 de enero, ha evitado cualquier compromiso de financiación. En un texto de apenas tres párrafos, la ministra se dirige al regidor como "estimado Carlos" para agradecer la felicitación, pero mantiene una distancia institucional respecto al proyecto de la ciudad.

La parte más significativa de la carta llega al cierre, donde la socialista reivindica su trayectoria y lanza un mensaje directo a su sucesor: "Conozco perfectamente la realidad de Toledo y no dudes que centraré todos mis esfuerzos en las necesidades de nuestra ciudad; lo hice antes como alcaldesa y lo haré ahora como ministra".

Con estas palabras, Tolón elude recoger el guante sobre el modelo de financiación del pabellón y subraya su compromiso personal con la capital, recordando su etapa de ocho años al frente de la Alcaldía.

Una relación rota

Las tiranteces entre ambos vienen de lejos. La relación se tensó la misma noche electoral de mayo de 2023, cuando Tolón perdió el bastón de mando pese a ser la fuerza más votada (12 concejales) frente al pacto de PP y Vox.

Posteriormente, desde su cargo como delegada del Gobierno en Castilla-La Mancha, la actividad de Tolón en la ciudad se intensificó, generando choques directos por temas estratégicos como la llegada del AVE, el tercer carril, las multas de la Confederación Hidrográfica del Tajo o el polémico reparto de los fondos europeos. Esta última carta es solo el capítulo más reciente de una convivencia institucional que, por ahora, sigue basada en la frialdad.