El café de máquina, el salvavidas de muchos trabajadores que abordan con sueño una jornada laboral o de aquellos que la impaciencia les aprieta en una sala de espera. Detrás de ese vaso de cartón se esconde una industria cada vez más potente.
En la provincia de Toledo, la empresa Qualery Culture se ha convertido en todo un caso de éxito: en 2024 facturó 11 millones de euros vendiendo café y bebidas para máquinas automáticas.
Su CEO, Saúl Álvarez, atiende a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha para aclarar las luces y sombras de este negocio que, desde fuera, parece muy rentable.
Café de Qualery.
Este empresario, natural de Zaragoza, estableció su nuevo hogar en un conocido barrio de la capital de Castilla-La Mancha en 2017 y un año después, se le encendió la bombilla.
Qualery nació como un proyecto especializado en bebidas para máquinas vending con la idea de profesionalizar un segmento tradicionalmente asociado a café de baja calidad. "Fuimos los primeros que introdujimos café de especialidad en máquinas vending", explica.
En su centro de producción en Val de Santo Domingo (Toledo) de unos 5.000 metros cuadrados elaboran alrededor de 600 toneladas de café, 1.600 de leche en polvo y otras 1.000 del resto de solubles que comercializan a los principales operadores del sector como Delikia Fresh o Selecta.
En los últimos años, la entidad toledana se ha expandido en el mercado internacional y ya exporta parte de su stock a Europa, América Latina y Oriente Próximo. "Nosotros vendemos todos los productos consumibles dentro de una máquina de vending caliente: café, leche, capuchinos, tés, vasos y paletinas", apunta.
El sector afronta una nueva normativa que podría cambiarlo todo: el Ministerio de Consumo prepara una ley que obligará a servir bebidas sin azúcar añadido a las máquinas expendedoras de los centros públicos y limitará a cinco gramos la dosis endulzante.
El Real Decreto anunciado por Pablo Bustinduy busca reducir el consumo de azúcar y amplía estas limitaciones a centros deportivos, bibliotecas, museos, universidades. Al mismo tiempo, les obligan a ofrecer al menos un 80 % de productos de buena calidad alimentaria en hospitales y residencias.
"El tema del azúcar no es ningún problema, el impacto va a ser más positivo que otra cosa", aclara. Según explica el CEO de Qualery ese edulcorante extra lo estabas "regalando" y ahora el café deberá ser de mejor calidad al no poderse "disfrazar el sabor".
Lo que sí inquieta a Saúl es la parte que pretende definir qué productos deben venderse. "Es como si tú dices a un bar que no puede vender croquetas cuando sabes que es lo que más se vende", critica a lo que añade que "después de hacer una inversión, encima te modifican la expectativa de venta".
Máquina de vending de Qualery.
El vending vive un gran momento en España. Según el Observatorio Sectorial DBK de INFORMA, más de 500.000 máquinas expendedoras operan en el país y en la península ibérica (España y Portugal) el mercado alcanzó en 2024 una facturación de 2.775 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 6,1 % respecto al curso anterior.
Detrás de ese volumen hay una estructura que poco tiene que ver con la imagen de la típica máquina en la esquina del pasillo de un hospital. "En cada punto de venta inviertes entre 4.000 y 5.000 euros", detalla Álvarez.
No es tan fácil como instalar varias máquinas y listo, el negocio funciona si se integra en una red donde la logística y el volumen estén bien pensados. "Con 70 puntos de venta, una ruta ya es rentable", subraya.
El empresario afincado en Toledo tiene claro que cada nueva ubicación no está sujeta al azar. Dada su experiencia, los puestos deben colocarse relativamente cerca entre sí para no perder el margen en kilómetros y combustible.
Tampoco todos los emplazamientos valen lo mismo. "En los aeropuertos el café está carísimo porque hay un porcentaje muy alto que va a AENA", destaca. En este sentido, este diario ha recogido testimonios de empresarios del sector que aseguran sacar una rentabilidad de unos 45 céntimos por vaso de café de máquina después de costes de materiales, luz y agua.
El CEO de Qualery recuerda que ese margen "teórico" depende por completo de los costes fijos y de los cánones que se pagan en cada ubicación. "No te puedo decir un porcentaje exacto porque hay muchas variables en juego", confiesa.
La apuesta de Álvarez se resume en una fórmula sencilla: mejor café, menos azúcar y leche 100 %. "Cuanto mejor es la bebida, más saludable y de mejor sabor, hay mayor repetición y obtienes mayor beneficio".
Bajo las líneas de Qualery Coffee, Qualery Milk, Qualery Cocoa y Qualery Blends, la entidad ha llevado a que el café de máquina toledano se beba ya en buena parte de España y el planeta.
