El Cerro del Socorro quedó cubierto de bolsas de plástico, botellas, vasos y todo tipo de residuos tras la celebración del Jueves Lardero, una de las citas más esperadas del calendario festivo conquense.
Las imágenes tomadas en las horas posteriores a la fiesta muestran las explanadas convertidas en un vertedero improvisado, después de que decenas de jóvenes se dieran cita en este enclave para mantener la tradición pese al frío y al viento.
Tres días después, el Ayuntamiento de Cuenca ha informado de que "los servicios de limpieza del Consistorio culminaron en la jornada de ayer la limpieza exhaustiva de los parajes que se vieron afectados por la celebración de Jueves Lardero".
El Consistorio ha añadido además un mensaje claro sobre el cuidado de los parajes naturales: "Una responsabilidad cívica de todos y todas que algunos parecen olvidar en días especiales".
La escena vuelve a reabrir el debate sobre el civismo en este tipo de celebraciones al aire libre y el impacto que generan en uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad.
