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Entre 1940 y 1970, la dictadura franquista impulsó alrededor de 300 nuevos pueblos en 27 provincias de toda España a través del Instituto Nacional de Colonización. Castilla-La Mancha fue uno de esos laboratorios rurales donde se levantaron núcleos de población para aprovechar los recursos naturales y fijar población.

En la región surgieron nombres como Alberche del Caudillo en Toledo o Llanos del Caudillo en Ciudad Real. A las afueras de Valdepeñas, Francisco Franco levantó un curioso municipio de planta semicircular y cuyo origen surgió durante una cacería.

La tradición local cuenta que durante una jornada cinegética entre Manzanares y Valdepeñas, el dictador se sorprendió al ver una extensión casi deshabitada de campos y comentó que allí "no había nada".

Calle de Consolación. Turismo Ciudad Real

Poco después, el aparato del régimen construyó un nuevo núcleo de colonización donde antes solo había llanura: el resultado fue Villanueva de Franco.

Esta pedanía situada a unos 15 kilómetros de Valdepeñas fue construida en plena posguerra, en 1949, junto al despoblado de Aberturas por donde ahora discurre la autovía A-4, bajo la dirección del arquitecto Arturo Roldán Palomo.

Su planta urbanística en semicírculo está inspirada en los municipios fundados por Carlos III en Sierra Morena y en las civilizaciones levantadas por el imperio español en el continente americano.

La plaza y los edificios comunitarios ocupan el centro y las viviendas se ordenan en abanico pensadas para organizar la vida cotidiana y la relación con las tierras de cultivo.

Basta recorrerlo a pie para notar que su trazado no se parece al de los pueblos manchegos tradicionales. Entre el patrimonio, destaca su iglesia de estilo neoherreriano y las dos torres que se pueden divisar al lado de la autovía, dirección Madrid.

Iglesia de Consolación. Turismo Ciudad Real

Con la llegada de la democracia, el nombre de Villanueva de Franco adoptó un nombre mucho más neutro y amable: Consolación, en alusión a la Virgen de Consolación venerada en la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora de Valdepeñas.

Un gesto simbólico que cerraba una etapa y abría otra donde Consolación se desligaba del dictador. En los años de bonanza agrícola (1950 - 1960) se llegaron a explotar muchas tierras de regadío y levantar granjas avícolas cuyos gallineros aún se recuerdan como símbolo del pasado franquista.

A partir de los años 70, la mecanización del campo, la pérdida de peso de la agricultura familiar y el atractivo de Valdepeñas como foco industrial fueron vaciando poco a poco la pedanía. Algunos espacios se degradaron e incluso una parte del entorno llegó a albergar un vertedero de neumáticos.

Consolación. Turismo Ciudad Real

En la actualidad, es administrativamente un barrio más de la ciudad vitivinícola de la provincia de Ciudad Real. El último dato del padrón municipal sitúa en 158 los habitantes de Consolación.

Este puñado de casas blancas ordenadas con una precisión geométrica no figura en las grandes rutas turísticas de La Mancha, pero quien se desvía unos minutos de la carretera descubre una localidad nacida de una reflexión de Francisco Franco durante una cacería.