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"Nada te da mejor energía en la vida que ayudar a alguien". La historia de Ángel Luis González es la de un hombre que dejó su labor como informático en la empresa privada para entregarse en cuerpo y alma a la docencia, un área donde se ha consagrado como uno de los mejores del planeta.

A sus 42 años, este profesor de Formación Profesional (FP) en el CIFP Virgen de Gracia de Puertollano (Ciudad Real) ha sido el único español seleccionado entre los cuatro mejores docentes a nivel mundial en el Muallem Prize - Premio Internacional del Profesor.

Ya en 2025 fue incluido en el Top 50 del Global Teacher Prize y su palmarés lo completan el segundo Premio Nacional a Experiencias Educativas Inspiradoras en FP, el Premio UNESCO OER Implementation Award y el XII Premio de la Innovación Educativa por el proyecto 'Imperialismo 4.0'.

Todo comenzó a raíz de un vicio. "Trabajé durante mucho tiempo como informático y si me hice profesor fue por, de alguna forma, una pequeña adicción a ayudar", confiesa en conversaciones con EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha.

Para él la educación es sinónimo de colaboración, una idea que se ha convertido en el eje de todo lo que hace en el aula. A finales del mes de febrero y en Teherán (Irán) se decidirá quien es el mejor profesor del mundo según Muallem Prize.

Más allá del prestigio, el galardón reparte un premio económico de 10.000 dólares. Ángel tiene claro que haría si llegara a ganarlo: "Mi idea es invertirlo en un proyecto que llevo tiempo dándole vueltas".

Según explica, se trata de una fundación que trabaje aspectos no curriculares con los alumnos, muy centrados en la motivación personal. "He pasado épocas muy poco motivado y he sido una piedra directamente", confiesa.

Ángel no solo teoriza sobre motivación y talento, también lo trabaja empíricamente. En una de sus actividades llamada 'El informático' pide a sus alumnos que escriban de forma anónima qué creen que es ser informático y luego leen esas respuestas en voz alta para desmontar tópicos.

Ángel con sus alumnos en Puertollano (Ciudad Real).

Falta de reconocimiento

La 'Escuela de Superhéroes' es otra dinámica que trabaja con los niños de educación especial. Intenta que esos aspectos que ven como limitaciones se conviertan en "superpoderes" y los relacionen con profesiones reales.

Cuando se le pregunta por el sistema educativo español y su comparación con otros países, Ángel se aleja del aspecto normativo, el cual considera que "está bien". Reconoce que la solución no pasa por una reforma legislativa cada pocos años.

Para él, el problema es "el poco reconocimiento social de la profesión", lamenta. En esta crítica no excluye a nadie: "Todos, incluidos los docentes, contribuimos a que eso no esté bien del todo reconocido", añade.

Le preocupa especialmente esa visión del profesor como un refugio laboral cómodo. "Todos tenemos amigos que se han metido a profesores por tener más vacaciones. Me parece un error descomunal porque si esto no te gusta, es la peor profesión del mundo", resume.

Ángel cree que la solución pasa por esa consideración de la figura del educador. "El feedback positivo de las familias me da mucho más que ganar 50 euros más o trabajar una hora menos", reconoce.

Ángel en su aula.

FP o Universidad

Uno de los mejores profesores de España y el mundo se declara firme defensor de la Formación Profesional (FP) a pesar de los prejuicios que esta rama educativa sigue arrastrando. "Gente de mi entorno me dice que hacen falta más alumnos de FP, pero cuando sus hijos llegan a la edad de elegir les mandan a la universidad", señala.

Este curso 2025/2026 la FP superó por primera vez los 1,2 millones de matriculados en España, según el Ministerio de Educación. Un crecimiento propiciado principalmente por la alta empleabilidad de sus titulados y la conexión directa con las necesidades del mercado laboral.

Un informe de Adecco e Infoempleo señala que el 46,6 % de las ofertas de empleo publicadas por empresas durante el año pasado buscaban perfiles de formación profesional, mientras que las que requerían de titulados universitarios era del 21,4 %, menos de la mitad.

Frente a la "titulitis" que sigue imperando en lo académico, Ángel contrapone su experiencia. "Yo fui a la universidad puedo decir que la FP se parece mucho más a la vida", asegura.

Ángel impartiendo clase.

Pone un ejemplo de lo que ocurre en sus aulas con la nueva ley. "A los 5 meses, mis alumnos ya están yendo a una empresa. Yo estuve cinco años para conocer eso", compara.

Dos mundos que son compatibles desde el punto de vista de este reputado docente. "Puedes ganarte bien la vida y mientras estudiar en la universidad", afirma. También mira con atención a la generación de jóvenes que sienta ahora en los pupitres de sus clases.

"Han crecido en una crisis. La España que yo disfruté en los 90, ya no existe". Un contexto de caída donde los jóvenes han construido su personalidad y, a criterio de Ángel, han aprendido que "para que las cosas mejoren hay que cambiarlas".

No entiende las opiniones negativas que vierten algunos adultos sobre estas generaciones venideras calificándolas como "gente que no piensa y que no quiere hacer". Él tiene una visión muy distinta: "Son más independientes y están más preparados que alguien de 40 o 50 años".

En el tramo final de la conversación, el único docente español nominado a mejor docente del mundo mira hacia el futuro y su pronóstico pasa por un contexto donde "se va a priorizar mucho la utilidad".

Una realidad donde la tecnología y la inteligencia artificial no son una amenaza si se entienden bien. "Estarán ahí nos guste o no. Cuanto menos nos parezcamos a la máquina, nunca la máquina nos ganará", sostiene.

Pese a que todo está cambiando a velocidad de vértigo, Ángel pide una educación líquida que se amolde a cada época para no solo cambiar valores, sino construir profesionales. "Yo creo que ahí la FP tendrá mucho que decir", concluye.