La Fiscalía de Ciudad Real pedirá más de 26 años de cárcel para el presunto asesino machista de Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real) que mató a su pareja de un corte en el cuello. Según el escrito de conclusiones provisionales del ministerio público, a este hombre -que se enfrentará a un juicio con jurado que aún no tiene fecha- se le acusa además del delito de asesinato, por el que le piden 25 años de prisión, concurriendo la agravante de discriminación por razón de género, de un delito de estafa, que le puede costar 21 meses de prisión por la agravante de parentesco.

Asimismo, la fiscalía mantiene que procede imponer al acusado el pago de distintas cantidades como responsabilidad civil a la hija e hijo de la fallecida, a su madre y a cada uno de sus hermanos.

Según el escrito de conclusiones provisionales, el acusado, que ya fue condenado en 2019 por un delito de abandono de familia y violencia en el ámbito familiar a la pena de 14 meses de prisión que se le dejaron en suspenso, mantenía una relación sentimental estable con convivencia desde el mes de enero del año 2020 con la mujer asesinada, de 50 años, con la que vivía en Villarrubia de los Ojos.

Hechos

El día 27 de diciembre de 2020, sobre las cuatro de la tarde, el acusado mantuvo una fuerte discusión con su pareja, durante la cual, con la intención de acabar con la vida de ella, la agarró fuertemente del cuello y le mordió en la mano, pidiendo esta ayuda a su hijo menor que se encontraba jugando a la videoconsola.

Algo más de media hora después llegó a la vivienda una amiga de la pareja, a la que inmediatamente la fallecida le contó lo ocurrido y que le había pedido al acusado que se marchara del domicilio porque ya no aguantaba más.

El acusado, llorando, le pidió perdón a su pareja y, al negarse a dárselo y entrar a su habitación para vestirse, el acusado aprovechó para abordarla de manera repentina con el fin de acabar con su vida y, sin mediar más discusión ni palabra, con una arma blanca de hoja monocortante de aproximadamente 7 centímetros, le asestó una puñalada certera y mortal que lesionó la arteria carótida izquierda común y posteriormente el tronco braquiocefálico derecho, lo que le provocó la muerte inmediata por shock hemorrágico.

Entonces el acusado cogió el cuerpo de la mujer y lo introdujo en el canapé de la cama, dejándolo boca abajo en su interior, bajando el colchón y tapándolo con la colcha para ocultar la gran cantidad de sangre y, tras ello, salió del dormitorio y se dirigió a la amiga de la mujer y a su hijo, diciéndoles: "Ahora sale Dolores que se está acabando de vestir y se está pensando perdonarme".

A continuación, el acusado pasó al baño para lavarse las manos y abandonó el domicilio en su vehículo, para dirigirse a una entidad bancaria donde hizo uso de la libreta ahorros de la mujer, que previamente había cogido de su dormitorio y de la que sacó dinero.

Posteriormente, marchó a Villarta de San Juan y aparcó el coche en el garaje de la casa donde reside su padre, desde donde se fue a un bar, en el que permaneció hasta que fue detenido.