Un hombre acusado por el Ministerio Fiscal de un delito de agresión sexual, en grado de tentativa, a una menor de 16 años ha aceptado de conformidad la pena de seis años de prisión impuesta por la Audiencia Provincial de Ciudad Real.



Según la sentencia a la que ha tenido acceso Efe, al acusado también se le impone la prohibición de comunicarse por cualquier medio con la víctima y aproximarse a ella a una distancia inferior a 200 metros, su domicilio, centro de estudios o cualquier otro lugar en que se encuentre durante 11 años.



Además, se le impone al acusado la medida de seis años de libertad vigilada que se ejecutará con posterioridad a la pena privativa de libertad, así como la obligación de participar en programas formativos de educación sexual.



La pena de prisión podrá ser sustituida por su expulsión del territorio español una vez cumplidos cuatro años y medio en prisión y se prohibiría la entrada en España en el plazo de 5 años a contar desde la fecha de su expulsión.



El procesado deberá indemnizará a la madre de la menor, como legal representante de la menor, con 10.000 euros por el daño moral ocasionado a la misma, con los intereses de demora previstos en la Ley.



La sala ha considerado probado que el acusado, desde diciembre de 2018 residía en el domicilio familiar en Tomelloso (Ciudad Real), junto con su pareja, la abuela de la menor, los padres de la menor y su otra hermana.



En la madrugada del día 18 de mayo de 2019, el acusado aprovechó que su compañera sentimental no estaba en la vivienda y que los padres de la menor dormían, se aproximó con ánimo libidinoso a la habitación de la menor en la que dormía, le tapó con fuerza la boca para impedir que gritase, le inmovilizó ambos brazos con la otra mano detrás de la espalda y la arrastró hasta su habitación.



Una vez en la habitación el procesado tiró a la menor sobre su cama, y colocando su cuerpo sobre ella, la besó en el cuello y en los labios y la tocó.



Acto seguido, el procesado intentó abusar sexualmente de la menor.



Según la sentencia, el procesado oyó ruido en la casa y detuvo su actividad, pidiendo a la menor que se mantuviera callada y que se vistiese, obedeciendo la misma ante el temor que le provocaba el procesado.



Mientras la menor se estaba vistiendo, el marido de la madre entró en el dormitorio del procesado y, tras ver la situación, expulsó de la vivienda al ahora acusado e interpuso una denuncia.