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En Albacete tienen muy claro que "sin miguelitos no hay feria". Cada año, del 7 al 17 de septiembre, millones de personas atraviesan la Puerta de Hierros del recinto ferial para adentrarse en un universo festivo de casetas, música y tradición que ha encontrado en este dulce hojaldrado uno de sus mejores embajadores.

Desde hace más de 40 años, la empresa familiar Miguelitos Ruiz trabaja al límite de su capacidad para que a nadie le falte postre. Su puesto, situado en el círculo interior de "La Sartén", justo frente al templete, se ha convertido en una parada obligatoria.

"En diez días podremos vender más de un millón", revela Eloy Avendaño Ruiz, director de marketing de la firma. Desde su fábrica en La Roda sale cada mañana un furgón rumbo al recinto ferial con el género recién elaborado.

Eloy Avendaño Lozano junto a su hijo Eloy Avendaño Ruiz. Cedida

"Algunos días realizamos varios viajes para abastecer toda la demanda de estos días. En el obrador se amplía la plantilla para esta época del año y se realizan tres turnos trabajando las 24 horas del día", cuenta.

Además, el propio estand se refuerza estos días con 10 o 15 personas porque "está lleno todo el día", aunque "las horas punta son la hora del café y después de la cena".

Puesto de Miguelitos Ruiz en la Feria de Albacete. Cedida

La dimensión internacional de la Feria de Albacete les brinda todo tipo de público: "Viene gente de todos los lugares, muchos de Valencia y Murcia. Alguna vez hemos tenido que atender en inglés".

Algunos optan por aplastar el miguelito para condensar las capas de hojaldre. Para Eloy, "realmente no hay que hacerlo", ya que esto imposibilita apreciar mejor las diferentes láminas.

Los miguelitos son pasteles de hojaldre fino, rellenos de crema pastelera y espolvoreados con abundante azúcar glas por encima. Cedida

Del original al relleno de chocolate

Pese a que la familia Ruiz no fue la creadora de este dulce —fue Manolo Blanco López quien lo inventó en los años 60—, sí que fueron los pioneros en diversificar la receta. Ya en el siglo XXI, introdujeron el miguelito de chocolate, los lorencitos (el hojaldre va frito en vez de horneado), el miguelito bombón e incluso los minimiguelitos.

Durante estos diez días de feria, de ese millón de miguelitos, una amplia mayoría corresponde a dos variedades: "El que más se vende, sin duda, es el de crema, aunque el de chocolate está cogiendo mucho auge también".

Miguelitos relleno de chocolate que comercializan. Cedida

En cuanto a su opción predilecta, el director de marketing de Miguelitos Ruiz lo tiene claro: "El mejor para mí es el original porque va glaseado como se hacía en los inicios".

El binomio miguelitos-Feria de Albacete surgió por pura visión empresarial. En la década de los 80, el círculo interior del recinto ferial solo era una zona de exposición de productos típicos y vídeos promocionales. "Nos dimos cuenta de que en los redondeles exteriores había puestos para bocadillos, pero no había ninguno con postres", afirma Eloy.

Ante ese agujero de oferta, Pepe Ruiz (presidente del consejo familiar de Miguelitos Ruiz), Eloy Avendaño Lozano (padre de Eloy y actual director del consejo familiar de Miguelitos Ruiz), Lorenzo Ruiz y Juan Ángel Ruiz decidieron vender allí sus elaboraciones.

De izq a derecha: Mario Avendaño Ruiz - Dir. Comercial. Ruben Avendaño Ruiz - Dir. Compras. Eloy Avendaño Ruiz - Dir. Marketing. Pepe Ruiz - Presidente Consejo familiar. Miguel Ruiz Villora - Dir. Fabrica. Eloy Avendaño Lozano - Dir. Consejo familiar. Cedida

Una vez levantado ese pequeño quiosco, también buscaron un maridaje perfecto para este bocado y ahí surgió la sidra. "Vieron que era perfecta, su acidez equilibra el dulzor. Al principio solo eran unos pocos los que pedían miguelitos con sidra, pero la exquisitez y el boca a boca han creado un matrimonio inseparable".

Año tras año y capa a capa de hojaldre, el miguelito ha construido de un postre una tradición ya inamovible de la Feria de Albacete.