Aunque la música cesaba el día de Reyes en las inmediaciones del embalse del Cenajo (Albacete), los ecos de la rave ilegal que ha congregado durante seis días a unas 3.500 personas continúan resonando. Al menos en forma de kilos de desperdicios amontonados en bolsas de basura por el terreno.
Dos días después del fin de fiesta, en el terreno continuaban los últimos rezagados en una veintena de vehículos y autocaravanas.
Hasta allí también se ha desplazado el alcalde de Férez, Javier Jaime Espinosa. El regidor de este pequeño municipio de 600 habitantes, el más cercano al lugar que acogió la fiesta ilegal, ha reconocido en unas declaraciones a Efe que pensaba que cuando llegase no quedaría rastro de esta fiesta, pero al llegar al lugar se han encontrado con "montones de bolsas de basura".
"Pensábamos que se iban a llevar todo porque está muy recogido, pero la basura sigue ahí", ha puntualizado.
Por ello, ha enviado un informe a la Subdelegación del Gobierno en Albacete para que lleguen recursos de recogida cuanto antes y que así los animales no acaben rompiendo esas bolsas y llenando de basura un terreno que se ubica en un terreno calificado como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).
El alcalde albaceteño ha reconocido su sorpresa por el "secretismo" guardado por los asistentes. "La gente que vino de muchos países europeos, la mayoría de Francia, no decían nada de cómo se habían organizado o de por qué nos habían elegido", ha admitido.
Respecto a los demás efectos que la rave ha tenido en Férez, el alcalde ha admitido que, aunque durante las primeras horas se vieron afectadas las comunicaciones, los miles de asistentes "apenas se vieron por los bares del pueblo" y su afectación apenas se redujo al eco de los altavoces.
Seis días de fiesta
La 'Big Fucking Party 2026' comenzó el día 31 de diciembre en las inmediaciones del embalse del Cenajo, un paraje cercano a Férez pero perteneciente al término municipal de Hellín. Un día antes, alrededor de un millar de caravanas, furgonetas y vehículos llegados desde diferentes países de Europa habían sido desalojados del lugar por la Guardia Civil por lo que horas después intentaron instalarse en Cordovilla, una pedanía de la localidad de Tobarra.
Finalmente, los asistentes a la rave regresaron al Cenajo y levantaron un campamento que llegó a acoger a unas 3.500 personas según los cálculos no oficiales de la Guardia Civil.
Sin embargo, la llegada de la borrasca Francis y la entrada de un frente ártico que dejaba lluvia, nieve y desplome térmico en el lugar llevaba a muchos de los participantes a dejar el lugar a comienzos de semana.
Estos inconvenientes meteorológicos han motivado que esta edición de la macrofiesta ilegal no haya superado los números de hace un año, cuando se dieron cita 5.000 personas en unos terrenos pertenecientes al aeropuerto de Ciudad Real.
