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Castilla-La Mancha mejora ligeramente su calidad de vida, pero continúa rezagada respecto al conjunto de España y mantiene dos de sus principales debilidades en la sanidad y la educación.

La región ha alcanzado en 2025 una puntuación de 101,158 puntos en el Indicador Multidimensional de Calidad de Vida (IMCV) del Instituto Nacional de Estadística (INE), publicado este viernes 23 de octubre.

Es su mejor resultado desde 2021, aunque todavía se sitúa por debajo de la media nacional y muy lejos de los territorios que encabezan la clasificación.

El dato regional mejora en 0,08 puntos respecto a 2024, cuando Castilla-La Mancha obtuvo 101,078 puntos. Sin embargo, el avance es considerablemente más lento que el registrado en el conjunto del país, cuyo indicador ha pasado de 101,43 a 101,743 puntos, con un incremento de 0,31 puntos.

En otras palabras, España ha progresado casi cuatro veces más deprisa que Castilla-La Mancha durante el último año.

La comunidad se queda así en 101,158 puntos, frente a los 101,743 de la media española, una diferencia de 0,585 puntos. El resultado la sitúa en el puesto 13 de los 19 territorios analizados, con solo Murcia, Galicia, Andalucía y Canarias por detrás, además de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

Navarra, La Rioja y el País Vasco lideran la clasificación, mientras que Castilla-La Mancha continúa instalada en la parte baja de la tabla, pese a la recuperación registrada en el último ejercicio.

El balance deja una conclusión poco alentadora: la calidad de vida mejora, pero lo hace a un ritmo insuficiente para recortar distancias con el conjunto del país. La región ocupa, de hecho, el puesto 16 en crecimiento interanual, por delante únicamente de Canarias, Cantabria y Melilla, que ha experimentado un retroceso de 0,72 puntos.

En el extremo opuesto, la Comunidad de Madrid ha protagonizado el mayor avance, con 0,59 puntos, seguida de la Comunidad Valenciana, con 0,50.

Asignaturas pendientes

Según el IMCV de 2025, Castilla-La Mancha se sitúa por debajo de la media nacional en seis de las nueve dimensiones que componen el indicador, con especial distancia en educación y salud, los dos pilares del estado del bienestar.

En educación, la región obtiene 105,783 puntos, frente a los 110,029 del conjunto de España. La diferencia, de 4,246 puntos, coloca a la región en el penúltimo puesto autonómico, solo por delante de Canarias. Además, su puntuación ha empeorado respecto a 2024, cuando alcanzó los 106,16 puntos.

La situación sanitaria ofrece una evolución más optimista, aunque el balance sigue siendo muy desfavorable en términos comparativos. La región registra 101,362 puntos en salud, frente a los 104,421 de la media nacional. Los 3,059 puntos de diferencia la sitúan en el puesto 18 de los 19 territorios, únicamente por delante de Galicia.

Es, no obstante, la dimensión que más ha mejorado en Castilla-La Mancha durante el último año. Su puntuación ha pasado de 99,99 puntos en 2024 a 101,36 en 2025, un avance de 1,37 puntos que le ha permitido abandonar la última posición nacional.

El análisis del resto de dimensiones confirma que las debilidades de Castilla-La Mancha en el índice sobre calidad de vida no se limitan a los servicios públicos. La comunidad también se encuentra por debajo de la media española en condiciones materiales de vida, trabajo, ocio y relaciones sociales y experiencia general de la vida.

En condiciones materiales de vida, la región obtiene 99,050 puntos, frente a los 100,339 del conjunto nacional. La diferencia es de 1,289 puntos y Castilla-La Mancha ocupa el puesto 14. Además, el indicador ha retrocedido ligeramente en el último año, desde los 99,11 puntos de 2024.

En trabajo, la puntuación asciende a 101,120 puntos, frente a los 102,793 de la media española. La brecha es de 1,673 puntos, aunque aquí sí se aprecia una evolución positiva: la comunidad ha mejorado 0,35 puntos y ha escalado del puesto 14 al 13.

También queda por debajo del promedio nacional en experiencia general de la vida, con 101,025 puntos frente a 102,745. La diferencia alcanza los 1,72 puntos. Además, la puntuación ha caído desde los 101,33 puntos del año anterior, por lo que Castilla-La Mancha mantiene el penúltimo puesto autonómico, el 17.

En ocio y relaciones sociales, la distancia es mucho menor. La región registra 93,259 puntos, frente a los 93,872 de la media nacional. Son apenas 0,613 puntos de diferencia. El indicador permanece prácticamente estancado, con un avance de solo 0,01 puntos, aunque esa mínima subida le ha permitido pasar del puesto 13 al 12.

En conjunto, estos resultados dibujan una región que avanza de manera desigual: mejora en salud y empleo, pero retrocede en educación, condiciones materiales de vida y experiencia general, mientras el ocio y las relaciones sociales apenas experimentan cambios.

Fortalezas regionales

Frente a las debilidades anteriores, Castilla-La Mancha presenta tres dimensiones en las que supera la media española: gobernanza y derechos básicos, seguridad física y personal y entorno y medio ambiente.

Su mejor posición relativa se encuentra en gobernanza y derechos básicos, donde alcanza los 100,791 puntos, frente a los 98,562 del conjunto nacional. La ventaja es de 2,229 puntos y permite a la región ocupar el sexto puesto autonómico.

La seguridad física y personal es otra de las dimensiones favorables. Castilla-La Mancha obtiene 104,113 puntos, frente a los 100,261 de la media nacional. La diferencia positiva es de 3,852 puntos, lo que sitúa a la comunidad en el octavo puesto.

Pese a ello, el indicador ha descendido desde los 104,43 puntos registrados en 2024, una caída de 0,32 puntos. El retroceso no le ha hecho perder posiciones, pero sí evidencia que también en sus áreas más favorables existen aspectos que han empeorado durante el último ejercicio.

En entorno y medio ambiente, la región suma 103,92 puntos, por encima de los 102,66 de la media española. La ventaja es de 1,26 puntos y Castilla-La Mancha ocupa el noveno lugar. Sin embargo, también en este caso la evolución anual es negativa: la puntuación ha bajado desde los 104,20 puntos de 2024.

Lejos de sus mejores registros

La evolución de la calidad de vida en Castilla-La Mancha durante los últimos años añade otra perspectiva al balance. Aunque el resultado de 2025 es el mejor desde 2021, cuando Castilla-La Mancha alcanzó los 101,270 puntos, la comunidad todavía no ha recuperado sus registros más elevados.

En 2020, pese al impacto de la pandemia de covid-19, el indicador regional se situó en 101,528 puntos, por encima del dato actual. El máximo de la serie facilitada se registró en 2019, con 101,621 puntos.