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Castilla-La Mancha cerró el segundo trimestre de 2026 marcando un récord histórico en su mercado laboral: 962.100 ocupados y una reducción del paro en 10.800 personas, según los datos de la última Encuesta de Población Activa.

En este escenario de crecimiento, consolidar entornos de trabajo seguros es una prioridad. Como recuerda Valentín de Mora —técnico habilitado de prevención en el Servicio de Seguridad y Salud Laboral de la delegación provincial de la Consejería de Economía, Empresas y Empleo en Toledo—, "lo más valioso que tenemos en esta vida" es, precisamente, la salud.

Bajo esta premisa, el Instituto Regional de Seguridad y Salud Laboral ha puesto el foco en concienciar a empresas y trabajadores sobre la trascendencia de este derecho. Y es que la Vigilancia de la Salud no trata solo de prevenir; también comprende un deber, un cuidado y un modo de valorar a quien trabaja.

Valentín de Mora, técnico habilitado de prevención. Cedida

Con las actuales cifras de empleo, De Mora considera imprescindible reforzar la "prevención de los riesgos laborales" y, muy especialmente, "la vigilancia de la salud en particular".

En el desarrollo de esta protección, la figura del personal técnico "es esencial". Como explica De Mora, quien ejerce esta profesión "se encarga de realizar o desarrollar una herramienta fundamental en el ámbito de protección de riesgos laborales".

Evaluación de riesgos

Se refiere a la "evaluación de riesgos", una práctica "esencial" porque aporta "la información sobre esos riesgos y las condiciones de trabajo de un centro o una empresa de forma coordinada con el personal sanitario para que la vigilancia de la salud esté realmente vinculada y responda a la realidad de los riesgos y tareas".

Esta evaluación constituye el "elemento esencial para el desarrollo de toda actividad preventiva" y cimenta "la base para el desarrollo de todas las actividades preventivas", entre las que se encuadra "la vigilancia de la salud".

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Por ello, el técnico anima a las plantillas a someterse a estas pruebas, lanzando un mensaje de total tranquilidad: cuando la empresa ofrece "ese reconocimiento médico, no hay nada más detrás que el conocer si el trabajo que están desarrollando está afectando a su salud".

Gracias a los datos recopilados en la evaluación previa, el personal sanitario "puede disponer de la información necesaria para determinar qué protocolos específicos hay que aplicar en función de las características del puesto de trabajo" y las tareas reales de cada empleado.

Un trabajo en equipo

La prevención de riesgos exige un enfoque multidisciplinar. La coordinación entre los profesionales sanitarios y el personal técnico es "muy importante" ya que, para "integrar correctamente la prevención de riesgos", ambas áreas no se pueden considerar "como parcelas estancas".

A través de una información "bidireccional" se determinan las amenazas, se fijan medidas de control y se traza una estrategia de "aplicación de protocolos".

Así, subraya De Mora, la vigilancia y la prevención "no valoran únicamente aspectos individuales", sino que comprenden "un análisis de la información de forma colectiva para poder identificar tendencias o alteraciones".

Esta coordinación "fundamental" demuestra que la vigilancia "no se desarrolla solo en términos individuales", sino "también en colectivos".

El técnico lo ilustra con el factor del ruido. En aquellos "procesos productivos que tienen niveles de ruido importantes", se realizan exámenes a "colectivos determinados".

Si en las audiometrías los médicos observan una hipoacusia o un principio de ella en los trabajadores, ese dato se convierte en el parámetro que alerta de que "las medidas establecidas o el diagnóstico inicial" no son correctos y se está "determinando ese daño en la salud auditiva de los trabajadores".

Ante estas alertas, "el feedback, la coordinación y el intercambio permanente" de información entre el área médica y la técnica "son fundamentales" para lograr integrar "correctamente la prevención de riesgos en los sistemas productivos de las empresas".

Más allá del chequeo anual

En el pensamiento colectivo predomina la idea de que la periodicidad anual de los exámenes médicos es un gesto suficiente para estar protegidos. Sin embargo, De Mora advierte de que ese "examen de salud periódica" debe contemplarse mucho más allá, porque adaptar también es vigilar y cuidar.

Aquellos profesionales que, por sus características personales, patologías previas o estado biológico, necesiten una adaptación "de sus funciones", requieren de esta vigilancia para evitar que "se les generen riesgos adicionales que sean incompatibles" con sus particularidades.

Estos ajustes resultan vitales ante factores temporales como "el embarazo y la lactancia". Durante esos períodos, y con el estricto objetivo de "no generar riesgos adicionales", se establece una adaptación del puesto de trabajo.

Un acondicionamiento que solo es posible gracias a que la vigilancia de la salud "comunica esa información" y la evaluación de riesgos "de ese personal es adaptada a esas condiciones adicionales".