La hipotética suma de PP y Vox se adivina como la única posibilidad para desbancar a Emiliano García-Page del Gobierno de Castilla-La Mancha. La vía ya se ha esbozado en otras comunidades autónomas y en diferentes ayuntamientos, también en varios de la región. La relación entre ambas formaciones se ha caracterizado por una evolución desigual en cada administración.
En junio de 2023, la formación que preside Santiago Abascal apoyó las investiduras de los alcaldes de —entre otras ciudades— Guadalajara, Toledo, Talavera de la Reina y Ciudad Real, los tres del PP. Un mes después, se integró en los ejecutivos de las diputaciones de Toledo y Ciudad Real.
Más de tres años después, los equipos de Gobierno de Guadalajara y Toledo, donde Vox se hizo con diferentes responsabilidades —incluidos los respectivos números dos—, se mantienen sin cambios. También ha mostrado estabilidad el pacto que aupó a José Julián Gregorio a la alcaldía de la ciudad de la cerámica.
No obstante, en Toledo se han producido distintos episodios de tensión entre los dos partidos de la coalición. Por un lado, la negativa de Vox a aprobar la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) augura la pérdida de millones de euros de fondos europeos.
Asimismo, las salidas de tono del concejal de Urbanismo, Florentino Delgado, —incluida una polémica carta dirigida al alcalde Carlos Velázquez— han añadido tirantez a la relación.
El pacto en Talavera ha reflejado, al menos de cara al exterior, un mayor grado de convergencia entre las dos formaciones que lo integran. Cabe recordar que la figura más representativa de Vox en la ciudad ribereña es el candidato que concurrió a la presidencia de la Junta en 2023 —y actual diputado en las Cortes regionales—, David Moreno.
También se ha vislumbrado un buen acomodo entre ambas fuerzas en Guadalajara. El Ejecutivo que encabeza Ana Guarinos y que tiene a Javier Toquero de primer teniente de alcalde ha exhibido una aparente cohesión y muy escasas divergencias en estos tres años de coexistencia.
Sin embargo, el pacto que en 2023 convirtió a Francisco Cañizares en alcalde de Ciudad Real saltó por los aires en febrero de 2025, cuando el regidor cesó de sus funciones a los cuatro concejales de Vox.
La alteración del equipo de Gobierno municipal obedeció a la sima abierta entre el bloque del PP —que ha quedado en minoría— y el que capitaneaba Francisco Chamorro por, entre otras razones, el contenido de un cuaderno que el Ayuntamiento regala a los menores que lo visitan.
Más tranquila ha sido la convivencia en las diputaciones, tal vez por la propia naturaleza de unas instituciones que se eligen por sistema indirecto —a partir de los resultados de las municipales—. En el caso de Toledo, no han aflorado discrepancias. La institución presidida por Concepción Cedillo (PP) y donde Daniel Arias (Vox) ejerce de vicepresidente segundo no ha protagonizado ninguna disonancia pública.
También la Diputación de Ciudad Real se ha mantenido a salvo del incendio político que sacudió el Ayuntamiento de la capital provincial mediada la legislatura y que también se reprodujo en Bolaños de Calatrava.
El presidente Miguel Ángel Valverde —también regidor bolañego— cohabita sin mayores dificultades con los diputados provinciales que capitanea la vicepresidenta María Jesús Pelayo.
Sumar donde el PSOE gana con absoluta
La fortaleza de los socialistas en Castilla-La Mancha supone una rara avis en la política nacional: en un contexto de fuerte retroceso territorial para el partido del puño y la rosa, el liderazgo de Page mantiene a esta formación como primera fuerza regional.
Se trata de una situación prácticamente insólita en el actual mapa de poder autonómico: más allá de Castilla-La Mancha, solo hay ejecutivos socialistas en Asturias, Navarra y Cataluña, aunque solo en la meseta sur esta formación gobierna con la holgura que brinda la mayoría absoluta.
Dada la presumible victoria de Page en las urnas, la única fórmula para facilitar un cambio de color en la dirección política de la región pasa por el entendimiento entre las dos formaciones de la derecha.
Las experiencias municipales de esta coalición en varias administraciones de Castilla-La Mancha evidencian una predisposición favorable al pacto, aunque el posterior entendimiento se torna más complejo y termina, en algunos casos, en ruptura.
Además del poder autonómico, las elecciones municipales de mayo de 2027 evaluarán cuál de los dos partidos ha resultado favorecido por la coalición en aquellas ciudades, como Guadalajara, Toledo o Talavera, en las que lo convenido cuatro años antes se ha mantenido.
Por otra parte, los comicios de la próxima primavera determinarán la fortaleza de Vox en el corredor del Henares y la comarca de la Sagra, dos de los bastiones del partido de Abascal, cuando la elección se circunscribe a los representantes de las administraciones más próximas —y no al escalón nacional—.
Los votos que estos dos partidos obtengan en estas localidades próximas a Madrid, además de facilitarles los gobiernos municipales de algunas de las ciudades con más crecimiento demográfico de la región, podrían acercar un cambio de Gobierno regional que, pese a algún mensaje proferido desde el PP, solo pasa por una coalición entre las previsibles segunda y tercera fuerza.
Solo la eventual renuncia de Page al cuarto mando desencadenaría un escenario demoscópico desconocido que, a priori, beneficiaría al actual bloque de la oposición.
