Castilla-La Mancha ha cerrado el ejercicio 2025 con una mejora sustancial en sus indicadores de seguridad vial. Según el balance anual de la Dirección General de Tráfico (DGT), la región registró 69 fallecidos en sus carreteras, lo que supone un descenso de 12 víctimas respecto al año anterior.
En términos de volumen absoluto, la comunidad se sitúa como la sexta con mayor siniestralidad del país, posicionándose inmediatamente por delante de la Comunidad de Madrid, que cerró el año con 59 fallecidos, pero muy lejos de las 224 muertes de Andalucía, las 144 de Cataluña y las 108 de Castilla y León.
Esta cifra consolida una tendencia a la baja tras reducir en 22 las muertes contabilizadas hace solo dos años. El balance actual sitúa la mortalidad vial en niveles cercanos a su mínimo de 2019, cuando se notificaron 65 fallecidos, y mejora notablemente los registros de la pasada década. En comparación con 2016, cuando se produjeron 93 accidentes mortales, la comunidad ha logrado reducir la siniestralidad en 24 víctimas anuales.
Número de personas fallecidas según la comunidad autónoma donde se produce el siniestro.
Disparidad por provincias
El resultado regional se explica por comportamientos muy desiguales entre sus provincias. Ciudad Real ha destacado como la provincia que más vidas ha salvado en toda España durante los últimos doce meses, reduciendo sus fallecidos de 31 a 14.
Guadalajara también mejoró sus registros con solo 6 víctimas mortales, igualando los mínimos nacionales de Ávila y Soria. Por su parte, Albacete mantuvo una cifra estable con 14 fallecidos, frente a los 13 del periodo anterior.
En el lado opuesto, la siniestralidad repuntó en Toledo y Cuenca. Toledo se mantiene como la provincia con mayor mortalidad de la región al registrar 27 fallecidos, tres más que el año pasado. Cuenca, por su parte, contabilizó 16 víctimas mortales, lo que representa un incremento de cinco fallecidos respecto al ejercicio previo.
A nivel nacional, el informe detecta que los accidentes son menos letales pero dejan lesiones más severas. Mientras la cifra de muertos baja, el número de personas con ingreso hospitalario grave subió un 6 % en toda España, hasta alcanzar los 4.936 heridos.
Este dato sugiere que la tecnología de seguridad y la rapidez de las emergencias evitan fallecimientos, pero no mitigan la violencia física de los choques.
Las carreteras convencionales siguen siendo el escenario principal de la tragedia al concentrar el 73 % de las muertes. En estas vías es donde más sufren los motoristas, un colectivo que ha firmado su peor año de la década con 304 fallecidos en España.
El perfil: hombres y mayores de 65 años
Además, el perfil de la víctima mantiene un marcado sesgo de género y edad: el 80 % de los fallecidos son hombres y el grupo de mayores de 65 años encabeza la mortalidad con 239 víctimas.
El 24% de los fallecidos que viajaban en turismos y furgonetas no llevaba puesto el cinturón de seguridad en el momento del accidente. Son 118 personas en todo el país que perdieron la vida en siniestros donde el uso de este elemento básico habría sido determinante para su supervivencia.
