Los promotores del aeropuerto de Casarrubios del Monte (Toledo) y los técnicos del Ministerio de Transportes y Movilidad Urbana ultiman la tramitación de la ampliación del espacio aéreo de la actual infraestructura, un ensanche que supondrá la construcción de una nueva pista de 3.200 metros. Además, la empresa que impulsa la instalación se afana en la redacción de un plan estratégico que detalle el futuro a largo plazo de la plataforma de transportes complementaria al aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas.
El consejero delegado de Air City Madrid Sur, Javier Ruedas, ha detallado la existencia de "una cierta coordinación" entre la iniciativa privada y la administración pública. No obstante, la evolución de la tramitación conjuga algunos avances con los tiempos que definen una etapa caracterizada por la "burocracia" y esos "recovecos con tantos plazos que se eternizan".
Ruedas ha insistido en que la promoción de un aeropuerto planificado desde el sector privado "es algo complicado en este país". Hasta la fecha, los aeródromos españoles se han levantado "a través de encomiendas" planteadas por la administración a Aena, la empresa pública que los gestiona.
Por una parte, la extensión de la terminal se relaciona con una mayor disponibilidad de campo aéreo. "Esto es lo más importante; es decir, lo que se ve en tierra es una parte relevante, pero lo que se ve en el aire es aún más importante porque habilita para poder utilizar rutas existentes y generar otras nuevas para entradas y salidas en esa nueva pista", ha contado Ruedas.
El representante de la empresa promotora ha insistido en la necesidad de reforzar la oferta del saturado aeropuerto de Madrid-Barajas. "Hay margen para poder hacer esta segunda infraestructura", ha subrayado.
La propuesta planteada en Casarrubios trata de responder a la emergente "clase media asiática", un colectivo de millones de personas que va a protagonizar el futuro inmediato del turismo. "Se ve y se evidencia por las calles de Toledo: se han sumado al boom de la globalización", una alusión a los visitantes procedentes de China, India o Pakistán.
La expansión de la industria turística, un fenómeno acelerado desde el final de la pandemia, continuará en los próximos años. Los expertos vaticinan un lugar preponderante para España dentro del contexto europeo. Hasta 2050, se podría duplicar el flujo actual de visitantes.
El potencial comparativo de Madrid frente a otras grandes capitales de Europa languidecerá si no amplía su capacidad. Según los datos de Aena, la capital de España gestionó unos 420.000 vuelos el pasado año; entretanto, el volumen de operaciones en los aeropuertos de Londres se disparó por encima de los 1,4 millones.
Además del turismo, Ruedas recuerda el auge de la aviación de negocios, otro segmento en el que "está habiendo un importante revulsivo". Desde la empresa que promueve la terminal entre la Comunidad de Madrid y Castilla-La Mancha definen a los aeropuertos como "los puntos tangibles de la globalización" y destacan la mayor accesibilidad y la flexibilidad que facilitan los precios como dos de los factores que garantizan el crecimiento sostenido del sector. Otro elemento en liza es la previsión de uso de aviones de bajo coste para rutas transatlánticas.
La intención de Madrid Air City es destinar su infraestructura "principalmente" al transporte de pasajeros. El negocio relacionado con la carga de mercancías también se contempla. Ruedas recuerda la fortaleza logística que define a la comarca de La Sagra y resalta el "potencial tremendo" que aportaría una base aérea en esta zona.
El desarrollo previsto repercutiría en las empresas ya asentadas y facilitaría la llegada de nuevas iniciativas. Asimismo, aliviaría el tráfico rodado y la huella de carbono. El eco de la instalación aérea reverberaría por todo el corredor de la A-5, también en Talavera de la Reina, Extremadura e incluso Portugal.
Ruedas ha apelado "a la colaboración y el apoyo" de la Junta de Castilla-La Mancha y la Comunidad de Madrid, los dos territorios por los que se reparte el aeropuerto. A los promotores les gustaría "acelerar" los contactos entre todos los actores implicados. "Al final, ellos van a ser los que tienen que planificar toda la parte urbanística del suelo", ha dicho el responsable de Madrid Air City. La competencia sobre la gestión aérea recae en el Ministerio que dirige Óscar Puente, mientras "el desarrollo sobre la superficie terrestre" es una atribución que asumen las comunidades autónomas.
En todo caso, la iniciativa para el segundo aeropuerto madrileño ya cuenta con las respectivas declaraciones de interés regional y aguarda al visto bueno de la Administración central para iniciar, sin más demora, la construcción del aeródromo.
El apoyo de la patronal
La federación empresarial toledana (Fedeto) esboza un argumentario muy similar al de los promotores. El desafío que representan otros aeropuertos próximos y la oportunidad que brinda para el progreso económico de la franja oeste de Castilla-La Mancha se adivinan como ejes.
La infraestructura "es total y absolutamente necesaria", ha aseverado Manuel Madruga, secretario general de la patronal provincial. Si Madrid no aumenta una capacidad en su espacio aéreo que las terminales de Barajas casi han colmado, las operaciones migrarán a Barcelona, Lisboa, París o Londres con la consiguiente pérdida de atractivo de la gran capital del sur de Europa.
"Son nuestros competidores: el no movernos para autorizar un aeropuerto de estas características implicará que otros países nos estén ganando terreno en materia de competitividad aérea", ha advertido el representante de Fedeto.
La puesta en marcha del aeródromo contribuiría al crecimiento económico alrededor de la autovía A-5, un espacio donde conviven una autopista de peaje paralela a la conocida como carretera de Extremadura y sobre el que se ha proyectado la línea de ferrocarril de alta velocidad entre Madrid y Lisboa. "Facilitaría que ese corredor creciera y, sobre todo, nos generaría muchísimo empleo y muchísimas empresas que de forma indirecta tenderían a colaborar con el aeropuerto".
Desde Fedeto se han referido al “trabajo constante, permanente y muy loable” que ha realizado la empresa Madrid Air City. "Les apoyamos desde hace muchísimo tiempo", ha remarcado Madruga, quien ha urgido a un final feliz para un proyecto que aguarda respuestas desde hace ocho años. "Hay que empezar a enviar a la sociedad señales reales de que esto se va a resolver; si no, vamos a dejar escapar una oportunidad que no deberíamos perder de ninguna de las maneras".
Por otra parte, la sombra de ejemplos fallidos como el de Ciudad Real no concurre en Casarrubios. "A diferencia de otros aeropuertos que se han creado en España y han quedado sumergidos en la nada absoluta, en este caso, por la proximidad, la capacidad colaborativa con Barajas, y la zona en la que se encuentra -alimentando a dos comunidades autónomas-, sería el sitio ideal", ha pronosticado.
