Tres de cada 10 españoles sufren problemas de salud mental, según el Informe Anual del Sistema Nacional de Salud de 2019. Trastornos de depresión, ansiedad y por somatización son cada día más comunes, especialmente desde la irrupción de la pandemia, lo que ha puesto de manifiesto una situación de saturación en este tipo de atención sanitaria. Lamentablemente, mientras que en España apenas hay 6 psicólogos clínicos por cada 100.000 habitantes, en la Unión Europea hay 18 de media, denuncia la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) a través de una campaña donde se solicitan más recursos para salud mental.

Aun cuando en ocasiones haya psicólogos clínicos en Atención Primaria, estos son claramente insuficientes. Hay que tener en cuenta que, en España, los problemas relacionados con la salud mental representan casi la mitad de todas las consultas diarias en Atención Primaria. En Castilla-La Mancha hay menos de siete psicólogos clínicos por cada 100.000 habitantes, tres veces menos de los 18 que hay en la Unión Europea.

La falta de psicólogos, necesarios para una atención integral a estos pacientes, es otro factor que contribuye a la saturación de este nivel asistencial y a la sobrecarga de trabajo de su personal sanitario. En consecuencia, crece el sobrediagnóstico y la sobre medicalización de los pacientes. De hecho, nuestro país lidera el consumo de benzodiazepinas a nivel mundial con una media de 110 dosis diarias por cada 1.000 habitantes, según el informe de La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes.

La falta de psicólogos clínicos se suma a la situación de saturación en psiquiatría, también encargada de tratar la salud mental, que en 2021 ascendía ya a 20 días de espera media en las distintas Comunidades Autónomas. En Castilla-La Mancha la situación es incluso peor, con 29 días de espera media.

Barreras

En definitiva, las barreras en la atención a la salud mental que se observan en la sanidad pública se derivan de una falta de profesionales públicos especializados en tratamiento psicológico. Castilla-La Mancha, en concreto, apenas cuenta con 6,89 psicólogos clínicos por cada 100.000 habitantes, ligeramente por encima de los 6 de media que hay en España, pero muy lejos de los 18 de la Unión Europea, según los datos proporcionados por la Asociación Nacional del Psicólogos Clínicos y Residentes (ANPIR). Lo que obliga a muchos afectados a recurrir a un psicólogo privado, cuya atención puede llegar a superar los 200 euros al mes.

Por todo ello, OCU solicita aumentar las plazas PIR o Psicólogos Internos Residentes del Sistema Nacional de Salud, que en el año 2021 solo alcanzaron las 198, cifra que se ha visto incrementada ligeramente en la convocatoria de este año 2022 con 204 plazas. Muy poco. Y especialmente preocupante en un marco como el actual, en el que acaba de aprobarse la nueva Estrategia Nacional en Salud Mental y el Gobierno se ha posicionado favorablemente en este ámbito.

OCU recuerda que los actuales 6 psicólogos clínicos que hay en España por cada 100.000 habitantes quedan aún muy lejos de los 20 por cada 100.000 habitantes que recomiendan las autoridades sanitarias europeas. Además, solicita que se incorpore la figura del psicólogo clínico en los equipos de Atención Primaria, de manera que se ofrezca atención terapéutica y no solo farmacológica.