En España, en 2020, se notificaron al Registro Estatal de Lepra del Instituto de Salud Carlos III-Centro Nacional de Epidemiología dos nuevos casos: uno en Baleares y otro en el País Vasco. Al finalizar el año, había 16 personas en tratamiento: 5 en Madrid; 2 en Castilla-La Mancha, Cataluña y la Comunitat Valenciana; y 1 en Andalucía, Baleares, Cantabria, Castilla y León y el País Vasco.

En 2019, de acuerdo con la misma fuente, se notificaron 7 nuevos casos: dos en la Comunitat Valenciana y uno en Aragón, Asturias, Galicia, Madrid y el País Vasco. Al finalizar dicho año, había 20 personas en tratamiento.

A nivel mundial, esta enfermedad registró 202.185 nuevos casos en el mundo en 2019, último año del que existe información, lo que supone un descenso del tres por ciento respecto a las 208.619 detecciones comunicadas por los estados a la Organización Mundial de la Salud en 2018, si bien están aumentando las recaídas.

Además, y tal y como han informado desde la Fundación Fontilles, la situación de la enfermedad sigue sin cumplir los tres objetivos de la Estrategia Global contra la Lepra 2016-2020: ningún caso de lepra infantil con discapacidad; reducción de las detecciones con discapacidades asociadas a menos de un caso por millón de habitantes; y eliminación de las legislaciones nacionales que permiten la discriminación de las personas que padecen o han padecido la enfermedad.

El descenso en la detección de nuevos casos es consecuencia de las bajadas experimentadas en las seis regiones sanitarias en las que se estructura el organismo internacional: un 3,2 por ciento en el Sudeste Asiático, de 148.495 en 2018 a 143.787 en 2019; un 3,3 por ciento en América, de 30.957 a 29.936; un 1,9 por ciento en África, de 20.586 a 20.205; un 2,9 por ciento en el Mediterráneo Oriental, de 4.338 a 4.211; un 4,5 por ciento en el Pacífico Occidental, de 4.193 a 4.004; y, de manera marginal, un 16 por ciento en Europa, de 50 a 42.

Asimismo, el 76,6 por ciento de los casos se registraron en tres países: India (114.451), Brasil (27.863) e Indonesia (17.439). En este sentido, y con motivo del Día Mundial contra la Lepra, este domingo, el coordinador de proyectos de cooperación internacional de Fontilles, Eduardo de Miguel, ha alertado de que dichas cifras suponen que en 2019 se dejaron de detectar alrededor de 185.000 casos de lepra, pues las proyecciones elaboradas en 2004 para la OMS por expertos de los departamentos de salud pública del Centro Médico Universitario de Rotterdam (Holanda) y de la Universidad de Aberdeen (Escocia) preveían para dicho año la detección de 400.000 casos.

"Al contrario de lo que ocurre con otras enfermedades, en el caso de la lepra el descenso de nuevos casos no es una buena noticia, pues no implica una disminución en su transmisión sino en los esfuerzos para su detección", ha dicho De Miguel, tras recordar que los nuevos casos aumentan cuando los países reactivan sus campañas de detección temprana.

Además, las recaídas en la enfermedad aumentaron por cuarto año consecutivo, al pasar de 3.362 en 2018 a 3.897 en 2019, lo que supone un incremento del 15,9% y evidencia, según De Miguel, un "fallo" en la vigilancia de la evolución del tratamiento por parte de algunos sistemas nacionales de salud.

INCUMPLIMIENTO DE LA ESTRATEGIA GLOBAL

Por otra parte, y pese a que la Estrategia Global contra la Lepra 2016-2020 pretende reducir la ratio de detecciones con discapacidades asociadas a menos de un caso por millón de habitantes, los 10.813 nuevos casos que presentaron discapacidades de grado 2 en 2019 suponen una tasa de 1,36 por millón y, a su vez, constata la "tardanza" en la detección, por falta de medios de los sistemas nacionales o por miedo de los pacientes al estigma.

Del mismo modo, aunque dicha estrategia también tiene como objetivo erradicar la discapacidad en los niños y niñas menores de 15 años que han contraído la enfermedad, los casos de discapacidades de grado 2 en pacientes infantiles se incrementaron un 5,7 por ciento, de 350 a 370.

En total, en 2019 se detectaron 14.981 casos de lepra infantil, que, pese a reflejar un descenso del 6,4 por ciento respecto a los 16.013 de 2018, evidencian que la enfermedad se sigue transmitiendo en comunidades empobrecidas. Por último, la discriminación de las personas enfermas de lepra seguía siendo legal en 22 países a través de 127 leyes, lo que incumple el tercer objetivo de la estrategia.

Por otra parte, y pese a que la pandemia de COVID-19 no afecta a los datos de 2019, el experto ha visado de que sí que ha disminuido la capacidad de los servicios de los servicios nacionales de salud para suministrar el tratamiento a las personas ya diagnosticadas y para continuar con las campañas de detección temprana.

"La interrupción del tratamiento puede suponer un aumento de las recaídas, y la suspensión de las acciones preventivas puede ocasionar una disminución artificial de los nuevos casos y un aumento de las detecciones con discapacidades asociadas", ha explicado De Miguel.