Hasta tres familias han tenido que ser desalojadas de sus casas en la toledana localidad de Yeles a causa del temporal. Y es que las intensas lluvias caídas en las últimas horas en diversos puntos de Castilla-La Mancha han provocado las crecidas de numerosos cauces, entre ellos el del arroyo Guatén que pasa por el municipio sagreño y que ha obligación a llevar a cabo esta actuación de emergencia.

Así lo ha informado el Servicio de Emergencias 112 en la comunidad autónoma, que no ha podido precisar el número exacto de personas que han tenido que ser desalojadas. En principio, se baraja que sean en torno a quince o veinte individuos pertenecientes a las tres familias señaladas. Todos ellos, de acuerdo con la información aportada por esta misma fuente, han tenido que ser evacuados en lanchas neumáticas por bomberos del parque de Illescas (Toledo) y agentes de la Policía Local de Yeles y de la Guardia Civil.



Tras ser rescatadas, pasadas las 9.00 horas, las personas evacuadas han sido alojadas en hoteles, ha explicado el 112, que ha indicado no se han producido daños personales debido a la crecida del arroyo.

Numerosas incidencias

A lo largo de la noche de este viernes, el dispositivo Meteocam de Castilla-La Mancha ha registrado un centenar de incidencias derivadas del temporal de lluvia y viento entre desprendimientos y achiques de agua.Según han confirmado a Europa Press fuentes del Servicio de Emergencias 112 de Castilla-La Mancha, la provincia de Toledo ha sido la más damnificada con un total de 64 incidencias repartidas en 23 localidades, con Casarrubios del Monte como la más afectada, con un total de 11 incidentes, seguida de Yeles con 6, entre ellas las mencionadas anteriormente.

La provincia de Cuenca ha sumado un total de 19 incidencias en nueve localidades, tres de ellas en Palomera; Guadalajara ha registrado siete; la provincia de Albacete ocho en total, con tres de ellas en Yeste; y Ciudad Real una en toda la provincia, registrada en Tomelloso.Casi todas estas incidencias pasan por achiques de agua, caídas de ramas en caminos o carreteras y desprendimientos de tierra y rocas, sin tener que lamentar heridos.