Creo que ya he entendido por qué merece la pena luchar para que soterren las vías del AVE a su paso por Talavera. Más vale tarde…

Ya sé que las compañeras de SOS Talavera lo han tenido claro desde un principio y por eso están haciendo de su NO AL MURO una campaña feroz. Se han preocupado, y ocupado, de visitar otras localidades para ver en primera persona las repercusiones del paso del AVE por superficie y han convocado, otra vez, una concentración el 12 de junio para reivindicar que se soterren el paso del AVE por Talavera tal y como proyectaron en 2007.

Es increíble su tesón y su esfuerzo al luchar por Talavera. Poco se agradece su trabajo, pero yo no me cansaré de decirlo: mil veces gracias.

Lo que me pasaba, incluso después de hablar con ellos, es que no comprendía cuál era el problema de que levantasen un muro si el límite físico de las vías seguiría estando en el mismo sitio que ahora y partiría la ciudad de igual forma que en la actualidad. Tampoco veía la amenaza de la marginalidad, como sucede en otras localidades en las que las vías están más metidas dentro del casco urbano, por lo mismo que antes.

Es cierto que aumentará la superficie del conjunto de vías y que tendrán que expropiar terrenos que estén pegados a las vías, con el consecuente perjuicio a las propietarias de las parcelas afectadas, pero más allá de eso pensaba que el beneficio de la llegada del AVE para la mayoría (si es que termina de llegar de una vez y no es otra parte más del mareo con este tema) sería superior que ese perjuicio de unas pocas personas.

También, el hecho de que la propia Milana Bonita haya hecho declaraciones sobre el muro de Navalmoral en este sentido y de que soterrar implique unas obras faraónicas menos sostenibles que en superficie, aumentaba mis dudas.

Reconozco que cada vez me pesa más el pesimismo de las eternas promesas no cumplidas con Talavera y, con tal de que llegase el día que tengamos una comunicación ferroviaria con una mínima calidad hacia Madrid y Lisboa, me daba un poco igual que pusieran una barrera física un poco más grande de la que hay ahora.

Sin embargo, mi autocomprensión hacia esta lucha por el soterramiento ha venido de entender que eso implicaría la posibilidad de eliminar, precisamente, esa limitación física de desarrollo de la ciudad hacia el norte por las propias vías del tren.

Sí, lo sé, es evidente para muchas de vosotras, pero cada persona necesita su tiempo para entender. Qué se le va a hacer, nadie es perfecto.

Ahora sí que visualizo un futuro en Talavera con un paseo verde sobre las vías que hiciese mucho más habitable esa zona y con la posibilidad de extender la ciudad hacia ese lugar donde ya existen bastantes residencias de nuestras vecinas.

Confío en que esta vez haya suerte y podamos conseguirlo.                                   

JUAN PEDRO AYUSO CAZORLA. PRESIDENTE DE XTALAVERA