Pedro Sánchez está por unos nuevos pactos que reediten de una manera a los firmados por los partidos políticos y los sindicatos el 25 de octubre de 1977 por aquellas Cortes constituyentes votadas por los españoles el 15 de junio de ese mismo año, unos pactos que sirvieron para modernizar este país y que se basaban en dos pilares fundamentales, uno el político y el otro el económico, y en el que todos estuvieron a la altura de lo que se requería en un momento tan difícil en el que se acababa de salir de una larga dictadura, Adolfo Suárez ya en la Semana Santa de ese año y con un golpe de efecto y acierto había legalizado el Partido Comunista para que pudiera participar en la elecciones de junio, sin cuya participación la reciente democracia que se quería construir quedaba coja.

Hoy el actual Presidente del Gobierno plantea unos nuevos pactos y es una propuesta audaz, valiente y necesaria porque la situación lo requiere y el sentarse en una mesa partidos, sindicatos y empresarios es lo que muchos ciudadanos queremos porque es la única forma de resolver los problemas, y más que nunca esa unidad debe prevalecer, si no es así entiendo que no hemos aprendido ni del pasado ni de lo que actualmente ocurre en el mundo, ahora bien, los medios de hoy día no son los de entonces, antes no existían esas redes sociales en las que se plasman todos tipo de bulos, creencias personales, insultos de todo tipo y que en muchas ocasiones sólo sirven para embarrar el terreno de juego, todos sabemos de todo y cada cual como pasa en las alineaciones de fútbol que cada uno haría la suya pero siempre hay un entrenador que es el responsable al igual que en España hay un Presidente que no elude esa responsabilidad pero que lo que ahora toca es matar al bicho.

La propuesta veo que es difícil y probable que no salga adelante porque ya hay algunas voces que así lo expresan y no se que influencia puedan tener en un partido como el PP, esas voces como la de Aznar de la Fundación Faes y que se leen en un digital El Plural siempre con todas las cautelas de lo que se expresa en la prensa dice: “Faes rechaza unos posibles Pactos de Moncloa si participan los comunistas presentes en el Gobierno de España”, por una parte no me extrañan esas declaraciones porque este Sr. Aznar es el del apoyo a la guerra de Irak, al que nadie le tiene que decir cuanto bebe y el que se marcha a Marbella cuando se establece el estado de alarma , pero hay otros que ni siquiera cogen el teléfono al Presidente del Gobierno, por tanto con esas mimbres no se podrá hacer ningún cesto.

En los pactos de 25 de octubre de 1977, todos los partidos de una manera u otra tuvieron que ceder en sus posiciones y allí estaba la UCD de Adolfo Suárez, el PSOE de Felipe González, el PSP de Tierno Galván, el PC de Santiago Carrillo, los partidos Vascos y Catalanes, AP de Fraga Iribarne y todos firmaron los pactos excepto AP que sólo firmó la parte económica y los sindicatos CCOO firmó desde el principio y luego se unió UGT. Aquel acuerdo es el que marcó la estrategia para que el país echara a andar y se demostró la altura de miras de los políticos de entonces y eso que veníamos de una situación complicada.

Si en la actualidad se quiere llegar a un pacto de esta naturaleza habrá que trabajar mucho y duro porque la oposición está más en derribar al gobierno que en buscar puntos de acuerdo, pues entre uno que no coge el teléfono, la deslealtad de Casado, lo que Aznar refleja y el contable Sr. Monago que acusa al gobierno de “ocultar el número real de fallecidos por coronavirus” no digo imposible porque en política todo es posible, es una situación que no se ve salida a un consenso general y si a eso añadimos el odio, el veneno y la mierda que se está vertiendo en las redes sociales que solo sirven para crispar la sociedad, yo diría que no se está a la altura de lo que se acordó ese 25 de octubre de 1977. Al parecer se está en la fase de tirarse los muertos a la cabeza, triste realidad que puede llevarnos a cuotas de mayores problemas y al final puede pasar lo que Tomás de Iriarte ya en el siglo XVIII escribía en su acertada fábula de los “Dos conejos” de la cual cito la última estrofa: “Los que por cuestiones, de poco momento, dejan lo que importa, llévense este ejemplo”, se refería a la discusión que esos dos conejos tenían cuando se entretuvieron en ver si eran galgos o podencos unos perros que aparecieron, en eso que la discusión acabó con que fueron apresados; tomemos el ejemplo y discutamos de lo importante y lo importante es acabar con el coronavirus y después vendrá lo otro, si nos entretenemos en aquello que se pueda dejar para después podemos encontrarnos en la misma situación que los dos conejos.

Pienso que es el momento de la unión, de mirar hacia delante, en no escatimar esfuerzos, en sentarse a hablar para unos nuevos Pactos de la Moncloa o como se quieran llamar, si no lo hacemos y dejamos que el odio y el veneno que se divulga por la redes sociales nuble nuestras ideas, tal vez esta sociedad se arrepienta y nuestros hijos y nietos nos puedan echar en cara que entre unos y otros, políticos y ciudadanos no fuimos capaces de ponernos de acuerdo para vencer a un enemigo común y se estuvo más en el interés particular que en el interés general destruyendo una sociedad que había sido construida con mucho trabajo. Es de pena que en un momento tan delicado como este se intente dividir a los ciudadanos con una cacerolada al gobierno ¿para defender qué? ¿va ayudar a solucionar el problema? ¿quién o quienes empujan a ello? ¿y quienes les siguen y qué es lo que buscan ¿derrocar al gobierno? ¿unas nuevas elecciones?¿está el país para unas elecciones?¿y si se convocan y sale lo mismo? ¿seguimos votando hasta la saciedad? Estas caceroladas son un punto más del por qué es difícil llegar a acuerdos ya que lo único que hacen es poner más chinas en el zapato para luchar contra un enemigo común, si esto no lo comprendemos es que no hemos aprendido nada del pasado, un pasado de ciertos momentos desagradables que es mejor no recordar.

En estos días que estamos saliendo a los balcones para aplaudir a la gente que está trabajando para sacar adelante este país, mando un aplauso a un colectivo que ha sido y es denigrado por un determinado partido político que hace causa para conseguir votos, ese colectivo es el de los migrantes que en la mayoría de los casos hacen trabajos que no quieren hacer los españoles y cuidan de nuestros mayores con mucho cariño y gracias a ellos hay mano de obra para trabajar en el campo. Hoy va por ellos.

YO ME QUEDO EN CASA.