El cabeza de lista de Ciudadanos por Toledo al Congreso de los Diputados, Juan Carlos Girauta, está marcando la agenda de la precampaña en la región con sus declaraciones, que no están dejando a nadie indiferente. Saldrá o no elegido, pero habrá que reconocerle su olfato mediático y político, su capacidad para llamar la atención y la efectividad de sus mensajes. Suponemos que no es difícil para alguien que se ha formado en un ambiente político tan complejo y hostil como el catalán. El mismo hecho de que haya huido de su tierra natal como alma que lleva el diablo dice mucho sobre Girauta como político y como periodista.

El dirigente naranja, uno de los fundadores del partido de Albert Rivera y una figura destacada de la formación, está consiguiendo enfadar en Toledo a todo el mundo. A todos menos al PSOE de García-Page, que ha encontrado en Girauta un valioso aliado con vistas a los pactos electorales posteriores a las elecciones autonómicas de mayo y el mejor apóstol de las ideas patrióticas del presidente de Castilla-La Mancha. Con estos mimbres está enjaretando el cesto de la precampaña y marcando el ritmo de su marcha. Sus rivales piensan que el problema son sus declaraciones, pero lo problemático para ellos es que se dejan arrastrar por dichas declaraciones. Al final, como casi siempre, están consiguiendo que se hable más de los pactos poselectorales que de los asuntos que de verdad preocupan a los ciudadanos.

Quizá sea lógico porque, como decimos, algunos de los mensajes de Girauta no le pasan por alto a nadie. La entrevista que ayer publicó La Tribuna de Toledo con el candidato invita a la polémica desde el titular hasta el punto final. No solo insiste en elogiar a Page y en decir que cuando éste habla de asuntos como el separatismo, el golpe de Estado, la igualdad de todos los españoles, la Constitución o el acatamiento de las sentencias, "está diciendo exactamente lo mismo que yo pienso. No algo parecido. Lo mismo". Es que además llama "provinciana" a la alcaldesa de Toledo, Milagros Tolón, no sabemos si por pedir que los candidatos que representan a Toledo sean de Toledo o por su condición de "sanchista". O por ambas cosas. Y no conforme con eso afirma que "si esta señora hubiera nacido en Cataluña o en el País Vasco sería o una separatista catalana o una abertzale, porque digamos que ya promete. Pero ha tenido la suerte de nacer en Toledo y no ha visto agudizada su tendencia a discriminar al prójimo según su lugar de nacimiento". Imaginamos lo que habrá pensado la alcaldesa al leer estas declaraciones del ciudadano Gistau.

Por arrear, Girauta ha arreado incluso a sus otrora compañeros de partido. En este caso a los de Talavera, que solicitaron la baja del partido al conocer su llegada a las listas de Toledo: "Yo soy español y voy donde me da la gana dentro de mi país. A lo mejor son ellos los que no tenían que estar en Ciudadanos. No, a lo mejor no, ellos no tenían que estar en Ciudadanos, porque ese criterio no lo hemos tenido nunca. Nacimos contra eso. Nacimos contra gente como ellos". Y remata contundente diciendo que "Ni los conocía ni los voy a conocer ya". 



Asegura que no hay ningún pacto con el PSOE y acusa al PP de mantener una "tesis conspiratoria" sin sentido. Si habla bien de Page es únicamente porque ante la situación política que vivimos Pedro Sánchez "es una garantía de que las reglas se van a violar. El señor García-Page es una garantía de que no se van a violar".

Frente a ese PSOE de Page está, según Girauta, el PP de Castilla-La Mancha: "lo peor del Partido Popular. La cosa más arrogante, la cosa más corrupta, la más antidemocrática… no disolvieron el parlamento regional porque no pueden". Ciertamente no le faltan calificativos -extremadamente duros- para enfadar al PP, al que se le puede acusar de todo lo que le acusa el dirigente de Ciudadanos, pero no de "corrupto" porque nunca ha sido condenado por delitos de ese tipo. Ni el partido ni ninguno de sus principales dirigentes regionales de ahora o de antes.

Con ese pensamiento es con el que Girauta justifica que igual que no le dan la mano a Sánchez y sí a Page, están dispuestos a dársela a Casado pero no al PP de Castilla-La Mancha. Según eso, nunca ha habido corruptos en el PP nacional. Solo los ha habido en el PP de Castilla-La Mancha.

Girauta fuerza las cosas, pero gracias a él la campaña electoral tiene color e interés. Aunque sea todo ello muy pintoresco.