Es la primera campaña en la que los partidos hacen todo lo posible para que nadie les vote.

Nadie, me refiero, de ese gran porcentaje que representa la abstención y que ve declaraciones cada vez más agresivas, ataques personales, decretos de última hora, clanes de la droga frenando a las cloacas y vuelta una y otra vez al miedo al otro. Eso, o el enésimo intento de Frente Amplio que acaba en tantas papeletas como puestos y sillones a asegurar.

Parecerá, eso sí, que esto es una contradicción con que haya previsiones de una participación muy elevada, pero ojalá se pudiera medir el grado de ilusión, de interés o de esperanza que acompañarán a esos votos.

Veremos si se cumple, si la polarización y la tensión constante nos lleva finalmente a las urnas aunque sea para anular el voto de ese otro que nos tiene miedo a nosotros y así nosotros podamos defendernos del miedo que nos han dicho que da él.

Hemos asumido que nuestro voto es propiedad de los partidos, a los que muchos votarán aunque no quieran votarles, con tal de evitar la victoria rival. Les entregamos nuestra papeleta más allá de programa, ideas, nombres o promesas. Les compramos este escenario sin posibilidades, sin opciones, sin alternativas.

“Usted sabrá” es, en resumen, el eslogan electoral real de unos y otros.

Usted sabrá si quiere que siga Sánchez. Usted sabrá si quiere que venga la ultraderecha. Usted sabrá si quiere a Abascal de vicepresidente. Usted sabrá si quiere que España esté en manos de ETA y los que odian a este país.

Lo que no sabemos es cómo arreglar el problema de la vivienda, ni sabemos cómo se va a solucionar la huelga de profesores, médicos, agricultores…

Tampoco sabemos cómo vamos a tener por fin una política internacional pactada y común respecto a, por ejemplo, Marruecos. No sabemos cómo se subirá el sueldo medio o el más común, ni sabemos cómo se frenará la escalada de precios o si hay una fórmula para asegurar la viabilidad de las pensiones.

Imposible saber qué pasará con nuestras instituciones, con el CIS, con la Fiscalía General, con las televisiones públicas. ¿Sabremos cuándo y cómo se solucionará la terrible realidad en Ceuta?

No.

Lo único que sabemos es que todos esos problemas no son nada en comparación con que ganen los otros. Los que sean.