A veces, es necesario que se te desprenda la retina para ver con mayor claridad las cosas. Me ha ocurrido en este retiro involuntario al que me he visto sometido con las cosas que pasan en el país. Al final, van todas las olas a dar al mar, que es el morir, como decía Manrique… Aquí, en este caso, rompen en la misma figura, Pedro Sánchez, al que desde la oscuridad de las sombras es más fácil distinguir su luz de narciso.

Da igual que sea Mari Carmen, la ONU, Delcy, Ceuta o un estudiante en Harvard… Al final terminamos con el traje planchado, la playlist y la cara me resbala. Es esta una situación con la que no contaba nadie, salvo el PSOE, que ya lo conocía diez años atrás. Sánchez no sabe, Sánchez no responde, Sánchez estaba de paso… Nada es su responsabilidad, esa persona de la que usted me habla, el traje impoluto, una mueca en el bruxismo y son las cinco y no he comido. Siempre remite a lo mismo, la terquedad del ser que se mira hacia dentro. De ahí que hable en la ONU y no lo escuche nadie. Todo el mundo se marcha porque sabe lo que va a decir.

Ha sido en este retiro cuando he descubierto que, en realidad, Sánchez es un hortera. No hay mayor horterada que ser un pelma que siempre tiene las mismas frases para todas las situaciones. La culpa es del PP y la ultraderecha, yo estoy bien, córtenme la calle, hablen bien de mí y sáquenme en Malas Lenguas. Todo remite a lo mismo, al yo, mi, me, conmigo… y por mí y todos mis compañeros.

Soluciones ni una, pero Maricarmen tendrá su decreto con nombre de acampada. No lo saben quienes se arriman, o quizá ya sí… Pero toda persona que se pone a su lado, queda churrascada al momento. Él ha de brillar más que todo y a partir de ahí se escribe su historia política, aunque sea con el brillo de las saunas y las tesis falsarias. Por eso se ha convertido en pelma. Porque ya sabemos que es el hombre de hojalata del Mago de Oz, cuyo único corazón es el espejo de Blancanieves. Por eso, es un hombre de cuento… Lo que ocurre es que los cuentos cansan cuando todos terminan igual. Y aquí siempre es lo mismo.

No hay nada peor que uno pueda ser que un pelma, cansino u hortera. Pedro congrega las tres cosas a la vez y por eso provoca fatiga. Porque ya sabemos que todas las trampas habitan en su cabeza y la ley de nietos es una estafa. Si ya lo hizo en su partido, qué no hará ahora. Cortar las calles, eso es cierto, porque puede. Depender de un individuo del que sabes que te dará la plasta hablando de sí mismo todo el tiempo es una odisea. Resulta preferible una película de Bergman viendo crecer la hierba. No sé cuál es la hipnosis que tiene la izquierda con quien no sabe más que hablar de sí mismo con sus gestos, actuaciones y soberbia.

Al fin y al cabo, cuando pierda las elecciones, la culpa será del partido que no lo apoyó lo suficiente y no suya. Está todo escrito cien veces para quien sepa o quiera leerlo. Lo demás es naufragio y tila para soportar un narciso. Escucharemos a Sánchez en la tele como quien oye llover en el patio. Hasta que este país se dé cuenta y lo deje solo hablando en su habitación.