Hay apellidos que indican oficios como Herrero, Carretero, Pastor, Zapatero —bueno, este último podría denotar también relación con la joyería—, y otros que señalan el domicilio histórico del que procedieron.
Toledano significa, sencillamente, "procedente de Toledo". Después de 1492, cuando los Reyes Católicos decidieron resolver la diversidad religiosa suprimiéndola por decreto en el Edicto de Granada, el apellido se convirtió en una especie de GPS familiar: aunque sus propietarios acabaran en Salónica, Fez o Jerusalén, la etiqueta del apellido les seguía señalando obstinadamente hacia el río Tajo.
No todos los judíos toledanos partieron juntos al exilio ni fueron a los mismos destinos. Algunos se convirtieron al cristianismo y permanecieron bajo la discreta supervisión de la Inquisición, institución conocida por su escaso respeto a la intimidad y ser fiel garante de una auténtica Memoria Histórica por herencia de sangre.
Quienes salieron tomaron varias rutas. Muchos cruzaron a Portugal, donde el refugio duró hasta que en 1497 también el rey Manuel determinó la conversión forzosa o un segundo exilio. Otros alcanzaron Italia, Constantinopla, Salónica, Safed y Jerusalén. Un grupo importante marchó al Magreb: Fez, Tetuán, Mequinez, Tánger, Salé, Orán y Tremecén.
Muchos finalmente acabaron en Israel, donde los sefardíes fueron aceptados como ciudadanos de segunda. Durante las primeras décadas del Estado de 1948, muchos sefardíes y mizrajíes procedentes del norte de África y Oriente Medio sufrieron discriminación social, cultural y económica por parte de las élites asquenazíes. Actualmente ocupan puestos destacados en la política, el Ejército, la empresa y la cultura. Aunque persisten ciertas desigualdades y estereotipos, su integración social es amplia y su influencia, creciente.
La rama judía marroquí más conocida siguió, según la tradición familiar, un itinerario muy sefardí: Toledo-Salónica-Fez-Mequinez, y siempre sin derecho a indemnización por viaje de vuelta. En Mequinez, los Toledano formaron una notable dinastía de rabinos, jueces religiosos, comerciantes y diplomáticos. La “Encyclopaedia Judaica” confirma que llegaron a Fez en el siglo XVI y posteriormente se convirtieron en dirigentes de la comunidad judía de Mequinez.
¿Cuántos quedan hoy en Marruecos? La respuesta real es que nadie lo sabe exactamente. No existe un censo público que combine apellido, religión y árbol genealógico en Marruecos. Y esto puede explicar el porqué nuestro ministerio del interior tampoco sepa hoy cuántas personas se encuentran ilegalmente en Ceuta. La base "Forebears" calcula en Marruecos unos 273 residentes apellidados Toledano, pero incluye judíos y no judíos y debe entenderse como estimación, no como las tablas de Moisés.
La misma fuente sitúa aproximadamente 6.587 apellidos Toledano en España, 6.235 en México, 2.749 en Israel, 1.488 en Argentina, 1.061 en Estados Unidos y 943 en Francia. La familia Toledano regresó por tanto del exilio a muchos destinos del mundo entero, que era una forma elegante de no regresar a ningún sitio concreto, aunque llevaran consigo la llave de la casa.
El apellido Toledano ha producido personajes notables desde el siglo XVII. José ben Daniel Toledano —fallecido hacia 1700— fue diplomático del sultán Mulay Ismail. Yaakov Moshe Toledano (1880-1960) ejerció como rabino mayor, historiador y ministro israelí. Ralph de Toledano (1916-2007) se convirtió en un influyente escritor conservador estadounidense; Shmuel Toledano (1921-2022) trabajó durante más de veinte años para el Mossad y fue diputado de la Knesset.
Muy destacable fue Samuel Toledano (1929–1996) que nació en Tánger, entonces ciudad internacional y hoy perteneciente a Marruecos. Era miembro de una antigua familia sefardí marroquí que conservaba la tradición de proceder del Toledo medieval. Estudió Derecho en París y se instaló en España en 1959, aunque no en Toledo, sino en Madrid. Fue secretario general de la Federación de Comunidades Israelitas de España entre 1982 y 1994 y desempeñó un papel destacado en la reconciliación hispano judía y en el establecimiento de relaciones diplomáticas entre España e Israel.
Después llegaron otros Toledano que siguen vivos, como Avi Toledano (1948), cantante israelí; Sidney Toledano (1951), dirigente de Dior y la firma francesa de lujo LVMH; y Éric Toledano (1971), director de la película "Intocable".
Por tanto, en quinientos años, la familia ha pasado de negociar con sultanes a negociar con empresarios de moda como Bernard Arnault, alistados en los servicios secretos y anunciarse en la taquilla cinematográfica: una diversificación profesional bastante razonable.
¿Volverán ahora los Toledano a Toledo gracias a la "ley de nietos"? Aquí interviene la administración española para poner orden en cinco siglos de desorden. La Ley 12/2015, impulsada por el ministro Ruiz-Gallardón (PP) y específicamente destinada a los sefardíes originarios de España, cerró su plazo de solicitudes el 1 de octubre de 2019. La llamada ley de nietos de Félix Bolaños (PSOE) —Ley de Memoria Democrática— estaba pensada principalmente para descendientes de españoles exiliados en el siglo XX, no para quien presente un antepasado expulsado en 1492 aunque asegure un determinado color como votante; además, su plazo terminó el 22 de octubre de 2025.
Por tanto, no se espera una llegada masiva de familias Toledano reclamando llave de hierro en mano viviendas en la calle del Ángel. Algunos ya poseen nacionalidad española; otros visitan la ciudad de Toledo, pasean por el hermoso Barrio Judío, contemplan las sinagogas y regresan a sus domicilios en Israel, Francia o América.
Después de quinientos años, han descubierto que volver a Toledo es emocionante, pero encontrar aparcamiento en el casco histórico constituye una expulsión mucho más expeditiva. Y aquí no sirve ya presentar una llave vieja y reclamar plaza para el coche en zona verde.
