Estamos con un pie en el verano y lo único que necesito es desconectar. No es solo el trabajo; son los correos, son los mensajes, son los whatsapp... Son los colegios, los campamentos, las actividades extraescolares... Son las redes sociales, el correr para todo, el no parar. Pero sobre todo, sobre todo, lo que me tiene totalmente harta son los consejos. Sí, los millones de consejos que recibes por todas partes, especialmente vía redes. Hay tantas opciones de cosas que puedo hacer para estar mejor que les aseguro que me enferman, me generan una ansiedad nivel Dios, que dicen ahora.

Miren, estoy harta de que me salgan en el Instagram entrenadores personales de 25 años hablándome de mis síntomas de la menopausia. Si tuviera que seguir todos los consejos de todos los expertos y expertas que salen hablando de mis sofocos, de mis 50 años y de mis acumulaciones de grasa en la tripa, me habría lanzado a beber agua del Tajo, ahora que podemos constatar —gracias a un estudio científico— que esa agua tiene bacterias resistentes a los antibióticos.

Estoy harta de que me den consejos de moda muchachas de 18 años, a las que en general todo les queda bien, o señoras de mi edad que saben de estilo lo mismo que Paquita, la de la serie de los Javis. Ni les cuento lo que me parece esa moda de colgar videos con todos los "truquitos" para convertir un pañuelo de esos de toda la vida, que nos ponemos para protegernos la garganta, en una camiseta sin mangas, o una corbata en un cinturón o unas zapatillas de deporte en unas chanclas. ¿En serio? Con la cantidad de ropa que tenemos en el armario y con el exceso consumista que vivimos, ¿me queréis convencer de que recicláis el 90 % de vuestras prendas?

¿Y los 200 millones de ejercicios que puedo hacer sola en mi casa para estar este verano estupenda en bikini, qué me decís? Que si haces diez de estas —sentadillas— y diez de estas —flexiones— y diez de estas —lo que sea— vas a ser Ester Expósito... Venga ya . De verdad, qué nivel de presión social, personal, comunicativa...

Que sí, que sí, que tendrán todos mucha formación y que todos sus consejos, o algunos sí y otros no, tendrán su base científica, formativa o de experiencia, pero que todo esto es negocio y va por modas: ya vivimos la moda de los superalimentos para todo, luego la moda del crossfit para todo, la moda de la skincare, la moda de los síntomas de la menopausia y ahora ha empezado la moda del lipedema. ¿Que no saben lo que es? Pronto lo sabrán. ¿Saben lo que les digo? Que yo solo necesito un poco de silencio y un poco de pausa.

Que me dejen en paz con mi celulitis, mis 50 cumplidos y mis sofocos. Y, si puede ser, mirando al mar y con un Aperol en la mano mejor. Me llamo Ángeles y estos son mis demonios.