Este jueves, 5 de marzo, muchos centros educativos de Toledo pararán su actividad a las 12 de la mañana para mostrar su rechazo a la violencia en las aulas. ¿El motivo? La agresión a un profesor hace tan solo una semana en el IES ‘Julio Verne’ de Bargas. Profesor que fue pateado -literalmente- e insultado por unas alumnas y, posteriormente, amenazado por la familia. Lo que viene siendo un completo. Su ‘pecado’ fue intentar parar una pelea en el patio, iniciada por el hermano pequeño de estas niñas. ¿Las consecuencias de todo esto? Para los agresores, hasta donde yo sé, ninguna. Supongo que la Administración se limitará a expulsar a las susodichas niñas unos días. En cuanto al profesor… solo decir que no entra en el sueldo de ningún docente aguantar insultos, patadas y amenazas.

Lamentablemente, lo que ha pasado en Bargas no es un hecho aislado. No tengo que irme muy lejos para encontrarme con las conductas violentas reiteradas de un alumno en el CEIP ‘Gregorio Marañón’ de Toledo, denunciadas por el resto de padres y madres hace unos meses, que dejaron incluso de llevar a sus hijos al colegio.

O los episodios similares que un día sí y otro también se viven en el ‘Pedro Melendo García’ de Olías del Rey, a cuenta de otro alumno que no entiende eso de la ‘no violencia’.

Este jueves me sumaré a este minuto de silencio pero, quizás, esté llegando el momento de ir más allá… Quizás toque ya un paro general en la educación de Castilla-La Mancha. De toda la educación de Castilla-La Mancha, incluidas familias y alumnado. Cambiar los silencios por pitidos. Y es que, ¿es tan difícil de entender que no es normal ir al colegio o al instituto a recibir hostias?

Es hora de tomar medidas. O esto o quizás, como nunca hay consecuencias, la próxima agresión sea aún más grave. Espero que no. O quizás la próxima vez ningún profesor mediará en esa pelea en el patio por la que se inició todo. ¿Quién será el responsable entonces? Se verá.