Siempre digo que es mucho más difícil hacer periodismo en Toledo que en Madrid, en Cuenca que en Barcelona. Primero porque lo próximo siempre es más exigente: la fuente es un vecino, el entrevistado es alguien con quien te cruzas en la panadería y el error, claro, tiene un nombre conocido.

Pero también por motivos económicos. Las grandes empresas invierten en los grandes medios y se suman a las grandes inercias informativas de carácter nacional e internacional. Hay agencias de medios que distribuyen el presupuesto de cientos de compañías fijándose, únicamente, en las cifras de audiencia. Así que el periódico local -o la radio- tiene que ir cliente a cliente, ofreciendo un modelo mucho más sostenible y con un retorno comercial envidiable, pero que a veces cuesta explicar.

Y, finalmente, es más difícil porque las presiones políticas son mayores. Y permitan que les ilustre esto con un ejemplo personal. Yo he tenido la fortuna de cubrir eventos nacionales e internacionales de primer orden: los últimos atentados de ETA, las sesiones parlamentarias más tensas, el ataque terrorista de Hamas en Israel, jornadas electorales, etc. Sin embargo, nunca he recibido más presiones del poder político que ejerciendo el periodismo en Castilla-La Mancha.

Me han llamado por teléfono secretarios de Organización exigiendo que no metiera un testimonio de la oposición, senadores protestando por un programa que no les gustaba, hasta me han llamado gilipollas por una entrevista incómoda. Claro que esa persona no sabía que la estaba escuchando. He recibido mensajes, llamadas, amenazas veladas, miradas incómodas… en fin, gajes del oficio cuando lo ejerces en un territorio alejado de la moqueta.

Obviamente, no les cuento esto para dar lástima. Asumía todas esas relaciones con el poder político con la mayor naturalidad, como parte del oficio, como un porcentaje residual de mis nóminas. Incluso lo disfrutaba. Pero sirva el ejemplo para demostrar lo difícil que es sostener un medio de comunicación regional o local.

Así que tiene muchísimo mérito el proyecto que hace 20 años pusieron en marcha Esther Esteban y César García y que hoy dirige Alberto Morlanes. Cuando yo llegué a Toledo en 2011, El Digital de Castilla-La Mancha ya era la referencia informativa indiscutible de la región. Hoy lo sigue siendo, y no solo por sus cifras, sino porque tiene eso que todo medio busca: influencia. Sus noticias y análisis, sus columnas de opinión y reportajes llegan a las manos de quienes toman las decisiones en esta tierra: políticos, empresarios y representantes de la sociedad civil. Por eso cuando hace unos años Eusebio Cedena me ofreció colaborar como columnista no tuve duda alguna. Llevo con orgullo en mi currículum mi cita semanal con El Español de Castilla-La Mancha.

Aunque lo más importante sigues siendo tú. Tú, que coges el móvil cada mañana y antes de subirte al tractor le echas un vistazo a las últimas noticias. Tú, que mientras esperas a que los chicos salgan del cole lees la última genialidad de Javier Ruiz. Tú, que en la sala de espera del médico encuentras en tu periódico una forma de pasar el rato… o de entender un poco mejor lo que ocurre.

Para ti escribimos.

Y por eso, gracias. A quienes nos leéis cada día y, especialmente, al equipo que sostiene este proyecto desde hace 20 años.

Felicidades, compañeros.