Me pilláis recién llegada de Italia. Aparte de lo obvio, que Venecia es una ciudad única, que Verona es mucho más que la teta de Julieta y que me priva viajar con mis amigas, no sé si os he dicho en alguna ocasión que tengo cierta compulsión por entrar en las iglesias. Puerta de iglesia que veo, puerta de iglesia que abro.
Sé que soy un poco cansina, pero, a veces, ese TOC, ese trastorno obsesivo-compulsivo por entrar en los templos, te descubre lienzos, frescos o retablos impresionantes, os lo aseguro. Pero, hablando de iglesias, quería yo opinar sobre otras cosas no tan impresionantes que podemos encontrar en las iglesias: las reliquias. No acabo de entender esa devoción por ver partes de cuerpos de santos y santas troceados y esparcidos por el mundo.
Lo primero, por la dificultad de confirmar que algunos de ellos pertenezcan al santo o la santa de turno. Que Dios me perdone. ¿Quién me dice a mí que no va a acabar un trozo de mi riñón dentro de 2.000 años expuesto en San Nicolás en Toledo como si fuera parte del cuerpo incorrupto de Santa Casilda? Y eso que ahora está la prueba de ADN, pero imagínense cuál era el método de identificación de restos hace seis, siete u ocho siglos.
Y lo segundo es que no veo cómo y por qué influye en la fe de un creyente poder observar la lengua incorrupta, entrecomillen mucho "incorrupta", o la supuesta mandíbula de San Antonio de Padua. O encontrarte de repente con el cadáver de Santa Lucía, con sus pies al aire bien momificados, en la iglesia de San Geremia en Venecia. Hay cientos, miles de reliquias de este pelo esparcidas por el mundo.
En Toledo, que también tiene unas cuantas, incluidas las de nuestro patrón, San Ildefonso, dos toledanos de renombre, de cuyo nombre no quiero acordarme, ahora quieren exhumar los restos de los reyes visigodos Wamba y Recesvinto, que al parecer están en una cajita en la Catedral Primada. Objetivo de la exhumación: que se les haga un funeral de Estado. Para tal gesta han pedido la ayuda del papa León XIV para desenterrarlos.
Perdonen mi ignorancia, ¿eh? Pero, ¿qué sentido tiene hacerles un funeral de Estado a unos señores que reinaron en el siglo VII? ¿Y qué restos habrá en esa cajita? Les juro que me encantaría ver la cara del Papa, que encima es estadounidense y seguro que "visigodo" le suena igual que "rodiano" de Star Wars, cuando lea esa carta.
Disculpen mi poquita fe por las reliquias, pero ¿no les parece que sería mucho más productivo mostrar las fotos de los corruptos actuales en vez de los huesos de santos incorruptos de quién sabe cuándo y quién sabe dónde? Me llamo Ángeles y estos son mis demonios.