Leo en este digital que los trabajadores del Hospital del Valle están tratando de evitar el cierre de este centro geriátrico, previsto -si se cumplen los plazos- para este verano. De momento, ya han recogido 8.000 firmas de apoyo. Desde esta columna, me sumo también a su petición. No creo, sinceramente, que el Hospital Universitario de Toledo sea la mejor opción para este tipo de pacientes.
Como casi todo toledano, he tenido a familiares ingresados en el Hospital del Valle. Frente a otros centros, como el Universitario ahora o el Virgen de la Salud antes, siempre he agradecido el ambiente tranquilo que se respira en sus pasillos -no hay carreras, ni marabuntas de gente entrando y saliendo constantemente- y el trato amable de la inmensa mayoría de sus profesionales. Hasta el espacio en el que está ubicado -fuera de la ciudad, sobre una loma- ayuda a mantener la calma de familiares y pacientes, muchos de ellos desorientados a cuenta del ingreso. No, no me imagino esa calma en el Hospital Universitario, casi siempre colapsado y con colas de sillas de ruedas esperando para ingresar en Urgencias (aquí dejo mi columna de la semana pasada, donde hablaba del tema ¿En qué momento nos cargamos la Atención Primaria?)
Esto no significaba que no haya que cambiar cosas. Por ejemplo, los traslados. Doy fe de que nunca hay ambulancias para llevar a los pacientes al Valle o para devolverlos a sus casas. Pero esto no se arregla metiendo a los pacientes geriátricos en el Hospital Universitario, por mucha zona específica que vayan a construir. Y más cuando ya sabemos lo que va a pasar… Y es que, ¿cuántas veces no hemos visto a alguien ingresado en la zona de afecciones respiratorias con una pierna rota porque no había cama en el área de trauma? Pues mutatis mutandis, veo más que posible ver camas de Pediatría en la zona geriátrica a la mínima de cambio. ¿Creen que exagero?
Tampoco le vendría mal al Valle un repaso general de sus instalaciones. Hace tiempo que el centro lo necesita. Avisperos en las persianas, malos olores por culpa de las bajantes… Nada que no se arregle con una buena partida presupuestaria.
El Valle cuenta en estos momentos con 160 camas disponibles, que ya se quedan cortas para una población cada vez más envejecida (recuerde, querido lector, que estamos jubilando ya a la primera hornada del baby boom). ¿Solución? No soy una experta, pero hay terreno de sobra en el perímetro del hospital para poder levantar un anexo. Insisto, nada que no se arregle con una buena partida presupuestaria.
De todas formas, soy optimista. No porque Sanidad vaya a cambiar de opinión, sino por lo que cuesta poner algo en marcha en esta región. Se tardó más de 20 años en construir el Hospital Universitario, ¿estará lista el área de servicios geriátricos para este verano? Yo espero que no. Se verá.