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En un sistema educativo donde el abandono escolar y la falta de atención se han convertido en enfermedades crónicas. Ante esta situación, la empresa tecnológica castellanomanchega Sercaman ha lanzado el Proyecto HADA, un ecosistema que rompe con la digitalización como premio para aplicar la neurociencia y la inteligencia artificial al servicio de la inclusión. El objetivo es claro: dejar de enseñar a una masa uniforme y empezar a educar a individuos únicos.

Para entender esta transformación, conversamos con los dos pilares de esta iniciativa. Por un lado, Ángel Gómez, responsable de Educación en Sercaman y estratega junto a su equipo de profesionales que se encuentran detrás de la arquitectura de HADA, quienes defiende que la tecnología debe ser el medio para una educación donde el alumno sea el epicentro.

Por otro, Ricardo Romano, director del Colegio Clemente Palencia ubicado en Talavera de la Reina (Toledo), centro pionero que ha decidido aterrizar esta teoría en la práctica, implantando este proyecto hace aproximadamente dos años a través de un aula multisensorial.

Juntos, explican a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha cómo se está gestando el futuro de la educación desde el corazón de Castilla-La Mancha.

Ángel Gómez durante la entrevista realizada por este medio. Javier Longobardo

P. Hay expertos que critican que se han "llenado las aulas de pantallas" sin ver una mejora real en el rendimiento académico. ¿En qué se diferencia la arquitectura del Proyecto HADA de una digitalización puramente comercial?

ÁNGEL GÓMEZ: El problema de la digitalización actual es que ha sido "cosmética": hemos cambiado el libro de papel por el PDF, pero el proceso cognitivo es el mismo. Sin embargo, HADA rompe esto porque se basa en la Ingeniería del Aprendizaje. No empezamos por el dispositivo, empezamos por el cerebro.

El ecosistema se apoya en tres ejes: Cognición, Emoción y Espacio. Utilizamos plataformas como MONK para realizar evaluaciones adaptativas basadas en neurociencia. Esto nos permite saber, con datos, cómo procesa la información cada alumno.

El valor diferencial es que HADA "escucha" al alumno a través de la tecnología para decirle al profesor. El niño no necesita más ejercicios, necesita un cambio en el canal de recepción por lo que hemos entendido que es una tecnología que se retira para dejar paso al aprendizaje, cumpliendo con el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA): ofrecer múltiples formas de representación y expresión para que nadie, tenga la capacidad que tenga, se quede fuera.

Si un alumno tiene una dificultad de procesamiento o, por el contrario, altas capacidades, el sistema —a través de la evaluación adaptativa— ajusta el nivel de complejidad y el formato de los contenidos de manera automática. Esto garantiza que ningún niño quede excluido, porque la tecnología nos permite, por primera vez en la historia, personalizar la enseñanza a gran escala, atendiendo a la singularidad de cada cerebro en tiempo real.

Implementamos herramientas que permiten al docente entender cómo aprende cada cerebro individualmente y qué estado emocional tiene el alumno. En resumen, no digitalizamos contenidos; transformamos la manera en que el estudiante interactúa con el conocimiento, asegurando que la tecnología sea un medio para la inclusión y no una barrera adicional.

Aula Multisensorial del centro educativo. Cedida

P. A los mandos de un centro que ya respira este ecosistema con la implementación de HADA a través de un aula multisensorial. ¿De qué manera ha transformado su metodología diaria, especialmente al trabajar con alumnos que presentan necesidades específicas?

RICARDO ROMANO: Nuestra decisión se basó en la necesidad de ofrecer una respuesta real a la diversidad de nuestra comunidad educativa. Al ser un centro educativo concertado y basado en una cooperativa de trabajo, tenemos una sensibilidad especial hacia el progreso individual de cada alumno. Observamos que las opciones educativas convencionales se centraban mucho en el qué enseñar (contenidos digitales), pero HADA se centraba en el cómo aprende el niño.

Nos convenció la idea de que el proyecto no era un paquete cerrado de software, sino un acompañamiento que transformaba incluso nuestros espacios físicos de los que disponemos. Buscábamos una solución que integrara el diagnóstico neuropsicológico con la práctica diaria.

En lugar de comprar parches tecnológicos, decidimos invertir en un ecosistema que nos permite, por primera vez, medir el impacto de lo que hacemos y ajustar nuestra enseñanza a la realidad de niños con TEA, TDAH o cualquier otra necesidad específica, garantizando una motivación que el libro de texto tradicional ya no es capaz de generar.

El proyecto nos ha permitido crear un ambiente controlado donde los estímulos (luces, sonidos, texturas) están al servicio del aprendizaje. No es "usar tecnología", es trabajar en un espacio diseñado para facilitar la relajación y el aprendizaje efectivo. HADA nos da la estructura que nos permite aplicar metodologías activas con un respaldo técnico que antes no teníamos.

P.La salud mental y el acoso escolar son, posiblemente, los mayores retos sociales en las aulas hoy. ¿Cómo se integra la plataforma 'Mi Huella Digital' en el proyecto HADA para ayudar a los centros a cumplir con la ley LOPIVI y detectar riesgos de forma temprana?

Á.G: La plataforma 'Mi Huella Digital' es nuestra respuesta tecnológica a la LOPIVI (Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia). Se trata de un sistema de protección emocional y digital que monitoriza de forma no intrusiva el estado de ánimo y la convivencia en el centro. A través de tests sociométricos y análisis de bienestar, la herramienta permite detectar signos tempranos de acoso, ansiedad, estrés o exclusión social antes de que el conflicto estalle. No es vigilancia, es cuidado preventivo.

El sistema genera informes que facilitan al equipo docente y de orientación la toma de decisiones basadas en evidencias, permitiendo intervenir de forma precisa. Además, al estar certificado bajo el Esquema Nacional de Seguridad (ENS), garantizamos la privacidad absoluta de los datos. Queremos que el colegio sea un entorno emocionalmente seguro, y para ello dotamos al docente de un "termómetro" que mide lo que a veces es invisible a simple vista.

P. Dentro del hardware pedagógico de HADA, encontramos soluciones adaptadas a cada etapa evolutiva. ¿Qué diferencias estructurales existen entre el Aula Multisensorial de Infantil y las Aulas ADA destinadas a etapas superiores?

Á.G: La diferencia radica en el objetivo pedagógico de cada etapa. El Aula Multisensorial, enfocada a Educación Infantil, es un entorno de estimulación sensorial pura. Trabajamos la vista, el oído, el olfato y el tacto mediante fibra óptica, aromaterapia, columnas de burbujas y proyectores interactivos.

Aquí, el propósito es el desarrollo neuropsicológico y la correcta integración sensorial; estamos preparando el cerebro del niño para el aprendizaje futuro.

Por otro lado, las Aulas ADA (Aulas Digitales Avanzadas), pensadas para Primaria, Secundaria y FP, son espacios de creación y producción. Aquí el hardware da un salto: incorporamos radios escolares, platós de TV con croma, impresoras 3D, gafas de realidad virtual y robótica. El objetivo es que el alumno deje de ser un consumidor pasivo de tecnología para convertirse en un creador.

En estas aulas se desarrollan competencias clave de la LOMLOE: pensamiento crítico, alfabetización audiovisual, resolución de problemas y comunicación. Sercaman entrega estos espacios operativos desde el primer día, incluyendo el mobiliario ergonómico y el software necesario para que el proyecto sea sostenible.

P: EL colegio Clemente Palencia en su experiencia práctica, ¿Cómo se gestiona un aula de unos 25 metros cuadrados con una tecnología tan específica y qué resultados directos ha observado en la motivación y autonomía de sus alumnos?

R.R: Gestionar un espacio así requiere organización, pero los resultados compensan cualquier esfuerzo logístico. El aula multisensorial exige un ambiente muy controlado: usamos iluminación regulable y luz ultravioleta para captar la atención plena del niño.

Lo que hemos aprendido es que, para sacar el máximo rendimiento, lo ideal es trabajar con grupos reducidos de unos 10 alumnos. Esto permite que el docente sea un mediador real, atento a cada reacción y movimiento.

Los niños perciben el aula como un lugar "mágico", pero para nosotros es una herramienta de trabajo científica para fomentar su curiosidad. Ver cómo un alumno con dificultades de comunicación empieza a expresarse a través de los estímulos del aula justifica cualquier inversión.

No estamos comprando máquinas; estamos transformando el colegio para dar respuesta a lo que los niños necesitan hoy. De hecho, ante el éxito observado en la motivación y en los avances académicos, ya estamos valorando ampliar el ecosistema HADA a etapas superiores.

Detalles del Aula Multisensorial. Cedida

P: ¿Qué papel juega la formación docente en el éxito de HADA? Muchos centros temen que la tecnología quede olvidada en un armario por falta de conocimiento.

Á.G: Ese es el mayor riesgo de cualquier proyecto educativo, y por eso en HADA la formación es un pilar estratégico. No entregamos las llaves del aula y nos vamos. Ofrecemos formación continua y certificada, que además es 100 % bonificable a través de FUNDAE, lo que elimina la barrera económica para el centro.

Formamos a los profesores en el uso pedagógico de la IA, en metodologías activas y en el manejo técnico de los espacios. Un proyecto solo es real si el profesor se siente seguro y empoderado para utilizarlo. En Sercaman acompañamos al centro en todo el proceso para que la innovación sea, de verdad, duradera.

P: ¿Cuál es la hoja de ruta del Proyecto HADA a medio plazo? ¿Cómo visualiza el impacto de este ecosistema en la equidad del sistema educativo español en los próximos años?

Á.G: Nuestra visión es que la personalización del aprendizaje deje de ser un lujo y se convierta en un derecho para cualquier alumno, independientemente de su punto de partida. En los próximos años, seguiremos evolucionando nuestras herramientas de IA para que sean aún más predictivas y humanas, ayudando a los centros a ser espacios de "cero exclusión".

Queremos que HADA sea el estándar de cómo la tecnología, bien aplicada, puede humanizar la educación. Mi objetivo es que ningún niño se sienta "fuera de lugar" en un aula porque el sistema no sabe cómo hablarle. Estamos construyendo una escuela que, gracias a los datos y la neurociencia, es capaz de adaptarse a cada individuo para que todos tengan la misma oportunidad de alcanzar su máximo potencial. El éxito de HADA será, en última instancia, que la tecnología se vuelva invisible porque el aprendizaje sea total.