Todos los habitantes de las distintas comunidades autónomas tendrían que trabajar más de cien días para pagar la deuda pública de su región y sobrepasan las 300 jornadas los de Castilla-La Mancha, con 307, según el Observatorio de la deuda de la AIReF.



La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal estima que el riesgo de sostenibilidad de la deuda pública de las comunidades autónomas "sigue siendo ligeramente alto" y no prevé que, en conjunto, logre el nivel de referencia del 13 % antes de 2034.



Llega a esa apreciación sobre los días de trabajo por habitante para pagar la deuda al multiplicar por 365 la ratio de la deuda sobre el respectivo PIB regional.



Tras los castellanomanchegos son los murcianos los que tendrían que trabajar más días, hasta los 295, dos menos que los valencianos.



Los que menos jornadas necesitan son los madrileños (145), por detrás de los vascos (159) y de los navarros (172).



La AIReF alude a los mecanismos extraordinarios de financiación de 2012, que supusieron "un alivio considerable" en la carga de intereses de muchas comunidades.



Esa mejoría en las condiciones de financiación, junto a una evolución más favorable de los saldos presupuestarios, permite a muchas comunidades (en donde el riesgo de sostenibilidad no es muy alto) volver gradualmente a la financiación en el mercado de deuda.