Cuando la española Sandra Sánchez emprendió la marcha hacia la cumbre del kárate no podía imaginar que los Juegos Olímpicos se cruzarían en su camino. Ese encuentro entre la mejor competidora y la mejor competición ha llegado y, si se impone la lógica, solo puede saldarse con una medalla dorada para la deportista de Talavera.

A un mes de cumplir los 40 años, Sánchez se juega el título olímpico este jueves en una sola jornada y con los cuatro katas más importantes de su carrera, que deberá presentar durante las diez horas que transcurrirán entre la primera ronda y la final.

Los katas elegidos solo los conocen ella y su entrenador, Jesús del Moral. ¿Se guardará para la final el ‘Chatanyara Kushanku’ que le dio el campeonato del mundo en 2018? 'Kurufunfa', 'Suparinpei' y 'Papuren' son otros de los ejercicios que a menudo ejecuta de forma magistral en las grandes competiciones y que podrían completar su programa en el imponente escenario del Nippon Budokan.

La eterna sonrisa de la talaverana alumbra una trayectoria en la que no han faltado los sinsabores. No entró en la selección española hasta los 31 años y con 33 emigró a Dubai por la falta de perspectivas en su propio país.

Una gran deportista

Regresó sin nada que perder y empeñada en demostrar su valía. Con Jesús del Moral como entrenador y luego como compañero vital, 2015 fue el año de su despegue definitivo: se proclamó campeona de Europa y subió al podio en todas las citas de la Premier League, en cuatro de ellas a lo más alto.

En los campeonatos del mundo de 2016, año en el que el kárate fue admitido como deporte olímpico, fue medalla de bronce y en los de 2018, en Madrid, obtuvo por fin el título universal.

SandraSanchez

Desde entonces, se ha impuesto en todas las competiciones en las que ha participado excepto en tres, las Premier League de 2019 en París, Rabat y Tokio, todas ellas ganadas por la única rival capaz de hacerle sombra, la japonesa Kiyou Shimizu.

Las finales entre Sánchez y Shimizu son para los aficionados al kárate un 'clásico' del kata. Se han encontrado en todos los enfrentamientos por el oro y ambas confían en una reedición de este choque en la final olímpica. "Todo el mundo da por hecho que estaremos en la final de los Juegos. Pero hay que ir paso a paso", asegura Sánchez.

En la Premier League de septiembre de 2019 en Tokio, en el mismo Nippon Budokan en el que ahora volverán a enfrentarse, la igualdad entre ambas fue tal que tuvieron que presentar un kata de desempate. La japonesa se impuso por un pelo: 27,74 puntos frente a 27,48.

Pasión y potencia

Sánchez define el kárate de Shimizu, doce años más joven, como "más fluido", frente al "más enérgico, de pasión y de potencia" que ella representa. Es un traslado de sus respectivas personalidades, "tímida" la de la japonesa, "pizpireta" la de la española, como ella misma se define.

Sus 153 centímetros y sus 48 kilos ocultan la verdadera fuerza física de Sánchez. Sus sesiones de trabajo en el gimnasio del CAR de Madrid son espeluznantes. Las cumple sin rechistar, por mucho que odie los ‘burpees’. Luego siguen las horas de perfeccionamiento técnico, de fisioterapia… antes de retirarse a su modesta habitación de la Residencia Blume, en la que ha vivido los últimos años con Jesús para centrarse en su preparación y olvidarse de cuestiones mundanas como hacer la comida o lavar la ropa, tareas que allí le dan hechas.

Le gusta leer, le encanta viajar y la motiva comprometerse con causas que considera justas, como el feminismo o el apoyo a los enfermos de cáncer.

Su legado es una realidad: ha sido nombrada seleccionadora española de las categorías inferiores de kata. Las jóvenes promesas no podrían tener mejor guía que una campeona del mundo que, quizá desde este jueves, sea también campeona olímpica.