España cuenta con un amplio patrimonio que ha sido testigo material de toda la gente que ha habitado esta tierra durante miles de años. Es el reflejo del camino recorrido y de nuestra historia y constituye un legado que trasciende razas, credos e ideologías porque nos representa a todos. Sin embargo, muchos de esos monumentos se encuentran muy deteriorados por el paso del tiempo y están en peligro de desaparición.

Para evitar que sean olvidados, Raquel Álvarez, historiadora del arte, delegada de Hispania Nostra en la Comunidad Valenciana y cofundadora de Alva Cultural, ha publicado la guía '101 monumentos que tus hijos, tal vez, ya no verán'. Se trata de una iniciativa que propone un viaje diferente: una ruta para recorrer el país a través de su patrimonio en peligro de desaparición.

En Castilla-La Mancha, son ocho los monumentos en peligro. Uno de ellos se encuentra en Albacete, otro en Ciudad Real, tres en Cuenca, dos en Toledo y uno en Guadalajara, y aquí te ofrecemos un recorrido por todos ellos:

1. Acueducto de Albatana 

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El acueducto de Albatana es una obra hidráulica considerada de época romana que fue utilizada como batán en el siglo XVIII para el lavado de las lanas, abasteciendo posteriormente a un molino. Durante el siglo XX tuvo distintas intervenciones de sellados y reemplazos estructurales, pero en el año 2011 dejó de circular agua. Tiene 470 metros de longitud y está situado en el paraje Los Molinos, en las cercanías de Albatana, siendo la más interesante construcción de este tipo de la provincia de Albacete. Sin embargo, a pesar de su belleza sufre deterioro por erosión, lo que está provocando una degradación progresiva del mismo.

2. Fábrica de Harina de Manzanares 

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Se trata de un edificio de gran volumen erigido en piedra y ladrillo prensado a finales del siglo XIX. Edificado sobre un antiguo huerto, se dotó de la maquinaria más moderna del momento y ocupa una superficie de más de 3.000 metros cuadrados con tres pisos divididos en seis naves. Fue la tercera fábrica de España de gran capacidad a finales del siglo XIX y, de hecho, constituye el orgullo y el símbolo del progreso de Manzanares (Ciudad Real). Aunque tras su cierre en 1974 se mantuvo un tiempo en buen estado, con el paso de los años empezó su abandono total. Se produjeron expolios, sufrió un incendio y, en reumidas cuentas, tiene un alto grado de abandono, vandalismo y ocupación indebida

3. Palacio de los Gosálvez 

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El palacio de los Gosálvez data de finales del siglo XIX y principios del XX, construido en Casas de Benítez (Cuenca) por orden de Don Enrique Gosálvez. Es de estilo francés y podía considerarse como un pequeño Versalles, de estructura clásica y con especies de gran valor ecológico en sus jardines. Se convirtió en lugar de retiro, reuniones, cacerías y vacaciones para familiares y visitantes, entre los que se encontraban hombres de política y personajes famosos de la época, hasta que cerró sus puertas en 1960. Desde entonces, está totalmente abandonado y ha sido objeto de expolio, saqueo, vandalismo, pintadas y destrozos.

4. Arco de Jamete 

Hispania Nostra

Este arco fue encargado por el obispo de Cuenca y realizado por Francisco de Luna y Esteban Jamete entre 1546 y 1550, y es considerada una de las obras maestras del Renacimiento europeo en el interior de un edificio. Se trata de un frontispicio construido como portada a la entrada principal de acceso al claustro de la catedral, pero actualmente experimenta un proceso de salinización de la piedra que sigue imparable desde el año 1902, cuando se cayó sobre él parte de la torre del Giraldo destruyendo la techumbre y la cúpula que poseía y dejando a la intemperie y a las inclemencias del tiempo todo el conjunto arquitectónico.

5. Convento de Nuestra Señora del Rosal 

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Este convento está en Priego (Cuenca) y fue construido en 1525 por iniciativa de Diego Carrillo de Mendoza, hermano del séptimo conde de Priego, Luis Carrillo de Mendoza. Su advocación proviene de la tradición que explica una aparición de la Virgen en aquel lugar, junto a un rosal, y desde su origen estuvo ocupado por una comunidad de monjas franciscanas concepcionistas que lo habitaron hasta 1835. Ocupado posteriormente de nuevo por religiosas, fue definitivamente abandonado en agosto de 1936 al inicio de la Guerra Civil y desde entonces ha estado en estado de progresivo deterioro. Ha sido sometido a diversos saqueos y expolios, y gran parte de sus piedras se han empleado para nuevas construcciones.

6. Monasterio de Sopetrán 

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El origen del monasterio de Sopetrán, situado en Hita (Guadalajara), se pierde en la Alta Edad Media visigoda. Su primera fecha de fundación se remonta al año 611 y sufrió varias destrucciones y reconstrucciones, siendo refundado hasta en cinco ocasiones. Actualmente se encuentra en ruinas y solo se conservan tres de las cuatro arcadas de su claustro y dos fachadas originales. Las arcadas se encuentran apuntaladas y se observa la existencia de floración de musgo en los muros, por lo que está en una situación de grave deterioro por abandono.

7. Taray de Safont 

Hispania Nostra

Se trata de un taray centenario de grandes dimensiones situado cerca de la ribera del Tajo, dentro del parque de Safont de Toledo. Era probablemente el mayor árbol de esta clase en la provincia, con dos troncos de 3 y 2,5 metros de perímetro. Su estado de conservación es malo, ya que en 2021 fue talado durante las labores de poda por el temporal Filomena a pesar de no haber sufrido ningún desperfecto. Además, en noviembre de ese mismo año volvieron a cortar algunas ramas porque pasaba una carrera por su lado y se utilizó como sujeción para delimitar el recorrido del circuito de cross.

8. Castillo de Montalbán

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Construido originalmente como una alcazaba musulmana y después poseído por los templarios, presenta tal robustez que no se tienen evidencias de haber sido atacado. Se encuentra en San Martín de Montalbán (Toledo) y, curiosamente, su localización es uno de los enigmas de esta fortaleza, ya que no había población cercana a la que proteger ni era encuentro de caminos que vigilar. En la actualidad está totalmente abandonado y su deterioro es progresivo. La parte erigida hacia la zona del precipicio presenta una construcción más débil, se han producido muchos desprendimientos y hundimientos y se han expoliado algunos de sus elementos.