Aere Esculturas nace en Guadalajara como una marca de arte que elabora trabajos pensados, diseñados y realizados, exclusivamente, para el cliente. Lo que buscan es salir de las galerías y las exposiciones a través de un nuevo enfoque. Afirman que “modelan emociones, sentimientos y recuerdos a través de esculturas únicas, personalizadas y con alma”. 

El objetivo por el que surgen es para cubrir las necesidades de personas que buscan una escultura personalizada. Fernando Vallés, cofundador del proyecto, explica que existen muchos escultores que trabajan en su propia obra pero “son muy pocos los que modelan su trabajo a la historia de cada persona”. 

Vallés cuenta con experiencia en el mundo empresarial ya que ha trabajado en varios departamentos de multinacionales, que unida a la trayectoria de su socio, Ángel Segador, pintor y escultor, hacen realidad el nacimiento de la empresa castellano-manchega. 

Fernando Vallés es natural de Tendilla, municipio de Guadalajara, y tras conocer a Ángel, de Madrid y pareja de su hermana, se embarcan en este proyecto tras la proposición del artista de unir “creatividad y experiencia empresarial”. Así lo explica Vallés, que cuenta que tienen pedidos de todo el país, lo que permite llevar el arte de Castilla-La Mancha a todos los puntos de la geografía española. 

Las esculturas en las que trabajan son realizadas en bronce, además de otros materiales nobles, como acero, madera y epoxi. Añaden a cada obra un certificado de autenticidad, asegurando que cada pieza será única para el cliente. Cuenta Vallés que “ya han tenido encargos de los más emotivos”. Habla de algunos clientes como un fotógrafo que pidió transformar la foto de su boda en escultura como regalo a su pareja.

Autor haciendo esculturas. Foto: Aere

 

Esta innovadora idea logra llevar más allá el mundo del arte, que hasta ahora, estaba concebido de otra manera, a todas las personas. Este proyecto con sello castellano-manchego, sin duda, hará del ámbito de la escultura un mundo más cercano.