Zinedine Zidane no estaba equivocado. El rendimiento de Gareth Bale en el Tottenham Hotspur no hace más que confirmar que el técnico francés tenía razón al dejar de contar con él, pero a su vez supone un problema importante para el Real Madrid de cara a la próxima temporada. Los Spurs no se quedarán con el futbolista galés tras su cesión, menos aún tras el conflicto que parece haberse abierto con Jose Mourinho.

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Bale solo ha jugado 230 minutos en la Premier League esta temporada. La última polémica ha surgido a raíz de sus problemas físicos y una publicación que no gustó a Mou. "Lo que decía era que el entrenamiento había sido bueno y que estaba listo, y no era cierto", desmentía el técnico portugués a su jugador.

En Inglaterra parecen estar de acuerdo. "El Tottenham no contempla ahora mismo una segunda temporada de Bale en los 'Spurs'", decía The Times en el mes de enero. Y apuntaba: "Quedarse con Bale sería simplemente un gesto para ayudar a uno de sus héroes del pasado". No son tiempos para regalar dinero y en el Madrid estudian el impacto que causaría que el Tottenham no comprara a Bale.

Gareth Bale, sustituido por Jose Mourinho EFE

Buscar una venta

El Madrid volvería a la casilla de inicio. Encontrar una salida a Bale en forma de venta, si no es al Tottenham, será complicado. En las últimas temporadas no ha habido club capaz de asumir su fichaje y, además, corresponder al futbolista con sus deseos económicos.

Su fracaso en el Tottenham no hace más que reducir su valor de mercado y cerrarle puertas de posibles equipos interesados. La salida de Bale tiene mucho riesgo de enquistarse por diversas razones.

Su salario

Si el sueldo de Bale puede echar para atrás a otros equipos, para el Madrid sería un problema. Su salario se acerca a los 35 millones brutos por temporada y aún le queda un curso en su contrato, hasta 2022. Se trata de una cifra astronómica para un jugador que hace tanto tiempo que no está al nivel de una estrella.

Y en el caso de que el Madrid busca la desvinculación gratuita de Bale, se hace difícil imaginar que el galés renunciara a cobrar íntegro el año de contrato que le queda. Problemas para un Madrid que quiere reducir gastos.

Comprometer los planes

Si su venta se enquista, si hay que pagarle el año que le queda, si se queda, el Madrid puede ver comprometidos sus planes de cara al próximo mercado de verano. Fichar sería más difícil con Bale suponiendo un gasto extra. Incluso, afecta a las renovaciones pendientes como la de Sergio Ramos, que comparte escalón con el galés en la lista de sueldos del club blanco.

Extracomunitario

En lo deportivo, quedarse con Bale sería un desastre. A partir de la próxima temporada, Bale ocuparía plaza de extracomunitario en el primer equipo por culpa del Brexit. El Madrid ya tiene demasiados cupos (Vinicius, Rodrygo, Militao, Reinier y Kubo) como para añadir otro, haciendo todavía más indispensable la salida definitiva de Bale.

Ambiente

El último punto está en cómo afectaría el regreso de Gareth Bale en el club y en el vestuario. Si Zidane sigue no hay mucho que analizar, sabiendo cómo acabaron las cosas entre uno y otro. Entre sus antiguos compañeros tampoco sentó bien su actitud en su último año de blanco, como por ejemplo que fuera el único en rechazar la primera reducción salarial (10%) por la crisis de la pandemia.

Lo de Bale con el Madrid es irreconciliable como para pensar en que vuelva a vestir su camiseta. También del lado del futbolista, ya que hay que recordar lo categórico que fue el polémico Jonathan Barnett, agente del jugador, cuando se hizo oficial la cesión de su representado. Dijo que esperaba que Bale no volviera al Madrid y disparó contra Zidane.

[Más información: La situación de Bale en el Tottenham se complica: Mourinho le desmiente]