La polémica fue protagonista en el primer traspiés del Barcelona en lo que va de La Liga. El Girona consiguió sacar un punto del Camp Nou gracias a dos goles de Stuani y su seguridad defensiva. El conjunto de Ernesto Valverde se quedaba con un hombre menos por la expulsión de Lenglet, que propició un codazo en el rostro de Pere Pons. Gil Manzano, tras la revisión del VAR, no lo dudó e indicó al zaguero francés el camino a vestuarios.

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Cristóbal Soria llegó a El Chiringuito con un enfado por dicha acción, que la definió como "un lance del juego, y el colegiado lo debe de saber". Solo el tertuliano sevillano y Quim Domènech defendían que la acción del central francés era "natural", pero en las imágenes se muestra como el codo está más alto de lo permitido. El conjunto culé jugó con 10 durante algo menos de una hora. 

En el momento del debate, Cristobal imitó la acción de Lenglet para defender su argumento de que había sido un golpe por un gesto natural, pero la interpretación mostraba como el tertuliano no elevaba el codo al realizar el giro, acción que demostraba que el zaguero culé si levantó el codo cuando vio llegar al centrocampista del Girona. Tras esta imitación, Pedrerol no dudó en retratar a Soria.

FC BARCELONA - GIRONA Alejandro García Agencia EFE

El VAR hace justicia

En solo 24 horas ha quedado claro que el VAR era necesario en el fútbol. En el Santiago Bernabéu la tecnología daba validez al tanto de Asensio que un minuto antes había sido anulado por fuera de juego, que como se vio en el vídeo era gol legal. En el Camp Nou, Gil Manzano se acercó a la pantalla para ver la jugada con detenimiento y decidir que era una acción que merecía la expulsión.