El derbi femenino decisivo para decidir los puestos de Champions League en la Primera Iberdrola tuvo un momento clave en los primeros instantes del encuentro. El Real Madrid se quedó con una jugadora menos después de que Olga Carmona derribara a Ludmila cuando se iba sola hacia el área, pero la colegiada del encuentro, Ainara Acevedo Dudley, no tomó la misma decisión cuando Jessica Martínez también se escapaba sola contra la portería del Atlético de Madrid y Laia Alexandri la paró con falta.

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La jugada blanca guardaba poca discusión. Siendo Olga la última futbolista el reglamento poca interpretación genera. La sevillana lo sabía y, por ello, su cara se teñía con lágrimas cuando abandonaba el campo tras ver la cartulina roja. Recibía el cariño de sus compañeras y el compromiso de las mismas de que no iban a tirar la toalla aunque todo se pusiera cuesta arriba. Eso se vio reflejado en cómo protestaron la segunda acción.

Si bien es cierto que Aissatou Tounkara estaba cerca, al igual que Sofia Jakobsson para continuar con la jugada, Jessica se iba completamente sola y no había forma de que Alexandri o la francesa recuperasen la posición. La famosa zona DOGSO entraba en este sentido y la española debió ser castigada del mismo modo que Olga. Acevedo Dudley no tuvo dudas con la acción y condicionó el resto del partido, aunque las rojiblancas no aprovecharon esta ventaja.

Las dos acciones parecen casi idénticas pero el equipo arbitral consideró que el derribo sobre la atacante madridista no se produjo en una ocasión manifiesta de gol. De esta manera, las merengues estuvieron más de 70 minutos con una menos en el campo. Después llegaría la expulsión de Deyna Castellanos que igualaría las tornas, pero ya en los últimos minutos del partido cuando las de Aznar habían resistido perfectamente ante las rojiblancas.

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