Arturo Molina ha vuelto a sonreír. Para ver al murciano de titular con la elástica madridista, había que remontarse al 24 de septiembre de 2017. Desde ese día -una lesión le obligó a retirarse a los 12' de juego-, nada había sido igual para él. El pasado verano, llegó al primer filial madridista, junto a Cristo González y Mancebo, para reforzar la parcela ofensiva del cuadro que dirige Santiago Hernán Solari.

Tras la pretemporada, llegó la hora de la verdad. La 2ªB echaba a rodar y el Real Madrid Castilla debutaba ante el Rayo Majadahonda. Fue titular. Al igual que lo fue en los cinco encuentros siguientes, con un balance de tres derrotas, dos empates y dos victorias. Para desgracia del murciano, una lesión ante el Navalcarnero frustró su progresión y su relevancia en el equipo comenzó a caer, hasta quedarse fuera de la convocatoria durante siete jornadas consecutivas.

LARGO PERIODO EN LA SOMBRA

189 días después, el pasado domingo Solari volvió alinearle como titular. Atrás quedaban esos siete partidos apartado del equipo y 18 en los que alternó la suplencia -126 minutos en total- con convocatorias en las que no gozó de minuto alguno. Frente al Rápido de Bouzas tuvo la oportunidad de reivindicarse y demostrar sus condiciones. Pese a partir desde la banda, una posición menos habitual para él, se mostró participativo y con ganas de ayudar al equipo. Dotó de consistencia a los blancos con sus ayudas defensivas y realizó un gran despliegue físico que, a buen seguro, no pasarán desapercibidos para el técnico argentino. 

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