Regreso al origen. El partido contra el Espanyol de la primera vuelta de La Liga fue el último de Isco antes de la operación que acabó suponiendo un antes y un después para él en la presente temporada. En aquel encuentro de la jornada 5 del campeonato doméstico, el mediapunta malagueño fue uno de los integrantes del once titular del Real Madrid. Disputó 79 minutos, siendo sustituido por Marcos Llorente. El equipo blanco se llevó la victoria en ese choque disputado en el Santiago Bernabéu el 22 de septiembre.

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Remontándose en el tiempo, el de Arroyo de la Miel tuvo un buen debut con el Real Madrid. La afición ya se rindió ante él en su primer partido vistiendo la elástica blanca, coreando su nombre desde el primer minuto. Sin embargo, la trayectoria del internacional español en el conjunto merengue no ha sido sencilla. Ha tenido que ir convenciendo a cada entrenador que ha tenido para ganarse un sitio importante dentro del plantel madridista.

Con Zinedine Zidane, acabó siendo titular por delante de Gareth Bale. Pero el cambio en el banquillo hacía tambalear su situación. Sin sustos para el malagueño, finalmente. El elegido por el club de Concha Espina para relevar a Zizou era un Julen Lopetegui que había defendido a capa y espada al malagueño durante su etapa como míster de la Selección. Así, la temporada comenzó para Isco alternando titularidades con suplencias a las órdenes del estratega vasco. Pero, eso sí, siempre siendo uno de los actores del Real Madrid en cada uno de los partidos del equipo merengue en las primeras semanas de competición.

Todo comenzó tras el Espanyol

El próximo rival del Real Madrid en La Liga es, precisamente, el Espanyol. Después de ese mencionado partido de la primera vuelta, el de Arroyo de la Miel tuvo que pasar por quirófano por un proceso de apendicitis aguda y se perdía cuatro partidos durante su recuperación. A su regreso, Lopetegui siguió contando con él, pero la destitución del de Asteasu a los pocos días de la vuelta del '22' a los terrenos de juego supuso una particular puntilla para el jugador.

Isco, durante un partido con el Real Madrid Reuters

Tras la breve etapa de Julen Lopetegui como dueño del banquillo del equipo merengue, el elegido por el club para relevarle era un Solari que había sido el entrenador del Castilla en las últimas campañas. El argentino puso su toque desde el principio, tanto en las ruedas de prensa como en la dinámica de entrenamiento y sobre el verde. Pero si hay un jugador que ha salido mal parado de la particular meritocracia instaurada por el técnico rosarino, ese ha sido Isco Alarcón.

Con Santiago Hernán Solari, el mediapunta malagueño no ha encontrado su sitio y tampoco ha sabido ganárselo cuando el míster madridista le ha dado minutos. Tan solo tres titularidades acumula el '22', además de los cinco encuentros en los que se ha quedado fuera del equipo -el caso más llamativo fue el del duelo contra la Roma de la Champions League, en el cual fue mandado a la grada pese a viajar hasta la capital italiana-.

Solari no da bola

El entrenador merengue intenta no dar bola a la situación con su futbolista en cada una de sus comparecencias ante los medios de comunicación, pero lo cierto es que Isco se reencuentra con el equipo con el cual dio inicio su etapa más difícil en la casa blanca. Se espera que el jugador andaluz se siente en el banquillo del RCDE Stadium una vez más, ya que se antoja muy complicado que sea de la partida, relegando al banquillo al tridente favorito de Solari en estos momentos, el formado por Lucas Vázquez, Karim Benzema y Vinicius Júnior.

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