El exjugador de la Roma, Francesco Totti, cumple este 27 de septiembre 42 años, y lo hace de la mejor manera posible, presentando su nuevo libro, 'Un Capitano', una autobiografía escrita por el periodista Paolo Condò, la cual será presentada en la noche de este jueves en un escenario de ensueño, el Coliseo, donde habrá alrededor de unos 300 selectos invitados.

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En el ejemplar desvela muchos interrogantes, desde el comienzo de su carrera futbolística, su retirada, éxitos, polémicas y, como no, hasta su asunto con el Real Madrid. Acerca del poder haber vestido de blanco y haber tomado la compleja decisión de que no, confiesa que: "Pienso, me conmuevo y decido […] no iré al Madrid, no es mi historia […] no sabría decirle a mi gente que me voy".

"Lo vivirían como una puñalada, no puedo hacerlo. No puedo traicionarlos. Nunca me arrepentí, tampoco en los largos años de los segundos puestos o cuando veía la lista del Balón de Oro, y estaban todos menos yo. No era mi sitio, no era mi historia", revelaba dentro de las hojas.

Totti en su despedida. Foto: @officialASroma

Su espinosa relación con Spalleti

Entre las páginas de su libro también se esconde la explicación de su vínculo con el actual técnico del Inter de Milán. En el año 2016 el exfutbolista estaba bajo las órdenes del entrenador por aquel entonces giallorosso, época en la que no congeniaron demasiado bien, debido a que Luciano Spalletti declaró que él no solo entrenaba a Totti, sino a la Roma en su conjunto.

Este hecho no le sentó muy bien al centrocampista, quien le respondía con que no podía seguir así y que quería "más respecto" por su parte. Sin embargo, estas palabras en vez de calmar el ambiente lo incendiaron más. Años después narra en su tomo que: "Pensé que me iba a tocar una multa por la entrevista. No me imaginaba el mazazo que iba a llegar. 'Basta, es inútil seguir, no entiendes. Fallaste y te vas a tu casa'. El castigo más humillante. Me echaron de Trigoria. A mí. De mi casa. Tiemblo de la rabia".

Además, revela un par de broncas entre ambos. "Levanté la cabeza y me encontré con la cara de Spalletti a un centímetro de la mía. 'Basta, ya tocaste los huevos, quieres mandar y deberías irte' […] Yo también perdí la calma e hicieron falta cuatro personas para separarnos y evitar que nos diéramos una paliza", relata acerca de una de ellas.