El Real Madrid se medía ante el Khimki con el objetivo de lograr el factor cancha cuanto antes. Ambos equipos llegaban con una dinámica muy diferente, y una victoria del equipo blanco confirmaría el factor cancha en los playoffs. En un encuentro muy intenso, uno de los principales protagonistas iba a ser Tavares, que desencadenaría el silencio en la grada al ver una de las canastas más extrañas y que provocaron una pequeña sonrisa del pívot. 

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El gran objetivo de los blancos se basa en cerrar cuanto antes el factor cancha y pelear con el CSKA por la segunda posición. Por otro parte, el conjunto de Rimas Kurtinaitis se encomendaba en Shved para intentar apurar sus opciones de clasificarse. Ha perdido los últimos seis partidos de ocho, algo que no invitaba al optimismo por parte de los locales. 

Pablo Laso además avisó del peligro de un equipo que vive de su acierto en el triple: "El Khimki tiene muchísimo peligro. Obviamente tiene un jugador muy determinante que es Shved y sobre lo que crea Shved crecen jugadores. Tiros abiertos, Crocker es un gran tirador, tienen pívots muy atléticos que pueden jugar el bloqueo y continuación, Markovic controla muy bien el equipo, pero que duda cabe que Shved es un jugador que asume muchas cosas, con canastas, asistencias y recuperaciones".

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