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La editorial Caja Negra muestra desde hace tiempo un interés especial por las miradas complejas y críticas hacia el impacto de los avances tecnológicos no sólo en la sociedad sino en la forma de pensar y de crear del ser humano. Por eso en su catálogo abundan ensayos que hablan de filosofía o de sociología, pero también de arte o de sueños.

Portada de 'Estéticas liminales'.

Estéticas liminales

Valentina Tanni

Traducción de Alejo Ponce de León. Caja Negra, 2026240 páginas. 23 €

Aparece ahora Estéticas liminales, de la historiadora del arte y curadora Valentina Tanni (Roma, 1976), profesora de cultura digital y estética de los memes y quien lleva años investigando la relación entre arte y tecnología.



Un libro que recoge todos esos intereses y propone una cartografía del nuevo imaginario online, un ecosistema visual y emocional nacido en Tumblr, Reddit, YouTube o Discord, donde lo digital ya no es un complemento de la realidad, sino su principal atmósfera cultural, a pesar de que, como denuncia la autora, “los productos artísticos nativos de la red rara vez llegan a los espacios institucionales o ganan visibilidad en los circuitos dominantes”.

Para Tanni, internet es una “entidad alienígena”. Una “usina de producción cultural en todos los niveles: al mismo tiempo centro y escaparate, taller y plataforma, manantial y piedra de toque”.

Por tanto, dada la integración de internet en nuestras vidas, la “así llamada ‘estética de internet’ no puede nunca ser la periferia del arte contemporáneo: es su núcleo”. Ahí encajan esas estéticas liminales que dan título al libro, y que en Tanni son las formas que tiene internet de convertir lo cotidiano en algo raro: espacios y sensaciones que están entre lo familiar y lo extraño, como si nunca terminaran de encajar del todo.

El libro parte del vaporwave, definido por Tanni como el primer estilo nacido y criado en la web, para analizar toda una serie de fenómenos derivados de internet que funcionan como nuevas formas de sensibilidad colectiva.

Según Tanni, las nuevas comunidades digitales comparten el deseo de disolver fronteras, como las que separan realidad y ficción o cuerpo y pantalla

Desde ahí aparecen universos como el Frutiger Aero, una estética optimista y corporativa de los primeros 2000 hecha de transparencias, cielos azules y tecnología amable; o fenómenos como las vibes ASMR, donde millones de usuarios buscan estimulación emocional y sensorial a través de sonidos ambientales o vídeos hipnóticos.

Uno de los conceptos centrales del libro es el de lore, que remite a la construcción colectiva de narrativas digitales y mitologías compartidas, algo especialmente atractivo en un momento de nostalgia generalizada. Tanni estudia cómo internet genera universos semificticios –como Backrooms, creepypastas, weirdcore, dreamcore– que funcionan como folclore contemporáneo.



Por su parte, el core aparece como una lógica estética fundamental de la red, que remite a etiquetas emocionales y visuales que convierten estados de ánimo, nostalgias o traumas en microgéneros visuales infinitamente replicables.

La idea fuerza del ensayo busca convencer de que estas estéticas no son modas superficiales, sino síntomas de una transformación cultural profunda. Según Tanni, las nuevas comunidades digitales comparten el deseo de disolver fronteras, como las que separan realidad y ficción, o cuerpo y pantalla, experiencia física y simulación.



Frente a las antiguas contraculturas como los hippies o los punks, que imaginaban una salida del sistema, las culturas online contemporáneas parecen asumir que ya no existe un “afuera” de internet. De ahí emerge lo que la autora llama una suerte de “surrealismo de masas digital”, una cultura obsesionada con deformar la realidad porque ya no puede escapar de ella.

Estéticas liminales es coherente con su tesis y no se apoya en citas, sino en referencias a publicaciones de internet o comentarios en fotos. Por eso funciona como un atlas del inconsciente visual de internet.



Una exploración muy interesante sobre cómo la red ha empezado no solo a producir imágenes, sino también emociones, mitologías y formas nuevas de experimentar el presente.