La relación entre las armas y las letras viene de lejos. En los tres siglos de vida de la Real Academia Española, ha habido 39 académicos militares, de los cuales 8 fueron directores de la institución. El dato lo trajo a colación ayer Teodoro Esteban López Calderón, el jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), durante un acto celebrado en la RAE.
Se presentaba el libro Geopolítica del español, fruto de la colaboración entre la Academia y el Instituto Español de Estudios Estratégicos, dependiente del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN).
No cabe duda, dijo López Calderón, de que “la cultura y la lengua tienen una dimensión geopolítica”. El idioma juega un papel esencial en el llamado poder blando, es decir, “la capacidad de un país para influir en otros actores internacionales a través de la atracción, la cultura y los valores”, en contraposición al uso de la coerción y la fuerza del llamado poder duro.
También afirmó el JEMAD que el español “no es solo una lengua, es parte esencial de una comunidad viva que conecta sociedades, continentes, mercados y visiones del mundo”, y animó “a seguir promoviendo la cultura de defensa en general, tan necesaria en el momento en el que nos encontramos”.
El libro presentado ayer analiza la importancia de esta cuestión en el caso del idioma español. Cuenta con prólogo del Rey Felipe VI y un total de 23 artículos de altos cargos militares, académicos y otros especialistas, así como del expresidente del Gobierno Felipe González y el expresidente de Bolivia, Jaime Paz Zamora.
En su prólogo, el Rey afirma que el español no es “una identidad excluyente, ni incompatible con otras, ni reñida con el particularismo o la diversidad, pues nunca puede estarlo aquello que nos permite expresarnos, comunicarnos, elaborar pensamiento y belleza, crear cultura”.
En el libro se indica que “el idioma español es la mayor contribución que ha hecho España a la cultura universal” y que “no le pertenece solo a ella, sino a todos los que lo emplean. Hoy es lengua materna de 500 millones de personas” y tiene un total de hablantes que supera los 600 millones.
“En un momento de profunda transformación, en trance de construirse un nuevo orden mundial, la comunidad hispanohablante posee en el uso del idioma castellano un formidable activo para impulsar el entendimiento entre sus países y consolidar su desarrollo político, económico y cultural”, se puede leer en su contraportada.
Por parte de la RAE, participan su director, Santiago Muñoz Machado, y los académicos Carme Riera (vicedirectora), Juan Luis Cebrián (coordinador del libro), Miguel Sáenz, Paloma Díaz-Mas y Asunción Gómez-Pérez, y el secretario general de la ASALE, Francisco Javier Pérez, así como el académico, escritor y Premio Cervantes Sergio Ramírez.
Miguel Ballenilla, teniente general y director del CESEDEN, durante su intervención en el acto de este miércoles en la RAE. Foto: RAE
A estas contribuciones se añaden las de Miguel Ballenilla y García de Gamarra, teniente general del Ejército y director del CESEDEN; Víctor Bados Nieto, general de brigada y director del Instituto Español de Estudios Estratégicos; Federico Aznar Fernández-Montesinos, analista principal del Instituto Español de Estudios Estratégicos; Alejandro García Padilla, exgobernador de Puerto Rico; Antonio Navalón, periodista y escritor; Rafael Fraguas, periodista, sociólogo y escritor; Beatriz Sanz Alonso, profesora de Lengua Española de la Universidad de Valladolid; José Luis García Delgado, miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas; Núria Vilanova, presidenta del Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica (CEAPI); y el compositor y cantante colombiano Carlos Vives.
El teniente general del Ejército y director del CESEDEN, Miguel Ballenilla y García de Gamarra, afirmó en el acto de presentación: “No son tiempos aparentemente propicios para escribir sobre el poder blando. Vivimos en una etapa en la que el poder duro, militar, tecnológico, financiero, ocupa de nuevo el centro del escenario. La erosión del atractivo internacional de Estados Unidos, las dificultades de Europa para estabilizar su vecindad estratégica o la proliferación de conflictos abiertos podrían inducirnos a pensar que la capacidad de atracción cultural es secundaria frente a la coerción o la disuasión. Pero esa conclusión sería un error”.
“El poder duro —continuó el teniente general— carece de legitimidad en sus fines si no es capaz de generar adhesión. Y del mismo modo, el poder blando por sí solo no construye estabilidad ni garantiza esa paz kantiana que sigue siendo horizonte normativo de la comunidad internacional. La clave no está en elegir entre uno u otro, sino en comprender su complementariedad”.
Al comienzo de su intervención en el acto, a Juan Luis Cebrián, coordinador del libro, le pareció “oportuno recordar” un fragmento del célebre discurso de las armas y las letras de don Quijote en el capítulo 38 de la primera parte de la obra magna de Cervantes, escrito hace más de 400 años: “Dicen las letras que sin ellas no se podrían sustentar las armas, porque la guerra también tiene sus leyes y está sujeta a ellas, y que las leyes caen debajo de lo que son letras y letrados. A esto responden las armas que las leyes no se podrán sustentar sin ellas, porque con las armas se defienden las repúblicas, se conservan los reinos, se guardan las ciudades, se aseguran los caminos, se despejan los mares de corsarios, y, finalmente, si por ellas no fuese, las repúblicas, los reinos, las monarquías, las ciudades, los caminos de mar y tierra estarían sujetos al rigor y a la confusión que trae consigo la guerra”.
Juan Luis Cebrián, coordinador de la obra y académico de la Real Academia Española, durante su intervención en la presentación del libro. Foto: RAE
Cebrián definió Geopolítica del español como “un libro serio pero también entretenido”. “La base de nuestro empeño se fundaba en la constatación de que la milicia, las artes y la literatura han experimentado una constante ligazón y una complicidad a lo largo de la historia”.
“Los estudiosos ingleses y alemanes del siglo XIX nos enseñaron algo que estamos padeciendo precisamente en nuestros días y ojalá no acabemos por sufrirlo también en nuestras carnes. Me refiero al elemental descubrimiento de que la geopolítica es en realidad la principal política, si no la única, que decide finalmente sobre el destino de los pueblos”.
“Y al margen de las armas y el dinero —continuó Cebrián—, son precisamente estos, los pueblos, las gentes, quienes inventan y comparten las palabras, las crean, las difunden y construyen con ellas el mundo que tenemos”.
“Mi conclusión última —tras la lectura del libro— es que los hablantes del español hemos sido capaces de edificar y desarrollar un internacionalismo cultural que es el mayor tesoro de nuestros pueblos y el arma más efectiva que tienen sus ciudadanos, los de todos los países, para influir social, cultural y económicamente en el nuevo orden mundial que se avecina”.
Geopolítica del español se enmarca en los acuerdos de colaboración suscritos entre la Academia y el CESEDEN para cooperar en proyectos de común interés. De ello ha surgido, además de este libro, que el CESEDEN esté colaborando en la Red Panhispánica de Lenguaje Claro y Accesible (impulsada por la RAE), a la que se ha adherido, y también en la actualización de las voces militares que hay en el Diccionario de la lengua española. Al menos una docena de nuevos términos serán incorporados en la próxima edición de la obra, según informó Muñoz Machado.
