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Un reloj Casio amarillo adorna la muñeca derecha del escritor superventas Juan Gómez-Jurado en su entrevista con El Cultural. "Es una metáfora perfecta de la mentira. Barata, fácil de usar, útil... Y de color amarillo, que destaca mucho. Es mucho más sencillo sobresalir mintiendo, después de todo".

El reloj es, asimismo, una referencia velada a su nuevo libro, Mentira (Ediciones B). En él, su protagonista, Eva Ramos, portadora de uno idéntico, es una mujer que se ha visto obligada a mentir para salir adelante, hasta el punto de volverse toda una profesional en el sector. Sin embargo, un trabajo que termina en desastre la lleva a una aldea perdida de Asturias, donde se sumerge sin quererlo en la centenaria red de inquinas de sus habitantes.

Con esta historia, ambientada primero en Gijón y más tarde en el Parque Natural de Somiedo, Gómez-Jurado se adentra en una historia independiente del universo Reina roja por primera vez en 15 años. Un nuevo proyecto que, reconoce, le da pavor, pero que está convencido de que "es el camino correcto".

Pregunta. En Mentira nos encontramos con una narradora que dice ser una mentirosa profesional pero que, sin embargo, a nosotros nos dirá la verdad... ¿Nos podemos fiar de Eva Ramos?

Respuesta. No. Eso es lo bonito del libro. Empecé a escribir este libro teniendo en mente que quería abordar por primera vez en mi vida la figura del narrador no confiable. Entonces me pregunté: "¿Cuál es la regla básica de este tipo de narrador?". Los géneros tienen convenciones. Puedes seguirlas, pero es mucho más divertido romperlas.

»Pensé en aquellos libros con este tipo de recurso que me habían marcado: El misterioso caso de Styles de Agatha Christie, Perdida de Gillian Flynn... Todos parten de la misma base, del hecho de que no sabes que no te puedes fiar del narrador. Esa es la norma. ¿Cómo dinamitamos esto? Pues haciendo que el personaje se presente como no fiable en la primera página. Una de las partes más divertidas de mi trabajo es subvertir las reglas de la literatura de género. Romperlas en la medida de mis capacidades.

P. ¿Es algo que considera habitual en su forma de escribir?

Portada de 'Mentira' (Ediciones B, 2026)

R. Lo hago siempre. "¿Cuál es la norma? ¿Sí? ¡Ja!". Es algo muy interesante de hacer, porque además es la manera de crecer y evolucionar. Cuando te dedicas a la literatura de misterio, tienes que estar pensando constantemente sobre esas mismas normas. El desafío es buscar nuevas maneras de contar lo mismo. Siempre hay una forma de contarlo que no es la que te esperas. Siempre. Lo difícil es encontrarla.

P. ¿Todavía le quedan reglas por romper en el thriller?

R. Sí, porque cada novela pone mi marcador a cero. Una historia puede ser formulaica desde el punto de vista del género, pero eso corre a mi favor. Tú te esperas algo de ese género pero luego está en mí desconcertarte a ti y a tus expectativas. Es algo que me han repetido aquellos que han podido leer ya Mentira: en ningún momento saben por dónde les va a llevar la historia.

» Después de todo, Mentira es varias novelas en una. La primera parte es un thriller adrenalínico, la segunda es un survival y la tercera un whodunit [subgénero de misterio centrado en la revelación del autor de un asesinato]. Sobre todo eso están planeando las reglas de conducta de Eva Ramos, la protagonista, que no deja de ser una novela de iniciación. Son piezas de un puzle que va encajando poco a poco.

P. ¿Se plantea explorar otros géneros más allá del thriller?

R. Siempre lo hago. Lo que considero fundamental es la mezcla.

P. Pero coloca invariablemente como telón de fondo el thriller.

R. Sí, porque tiene que ser así. Pero luego me sorprendo de lo que ve la gente en mis historias. Una lectora me dijo una vez que todas mis novelas eran historias de amor y yo no pude negárselo. Desde entonces escribo con la perspectiva de que la obra la terminarán mis lectores.

»Por supuesto que el thriller está presente, pero eso no significa que no pueda recurrir al costumbrismo, por ejemplo. Lo que me obliga a cambiar de género es precisamente que creo personas. Cuando escribes personas, empiezas a darte cuenta de que las historias mutan y cambian según la historia que pida tu creación. Por ejemplo, lo que ocurre en Indiana Jones solamente le puede ocurrir a la persona que es Indiana Jones. De la misma manera, lo que sucede en Mentira solamente le puede suceder a Eva Ramos.

P. Se dice que sus novelas son un éxito asegurado. ¿Cómo afrontaría un fracaso editorial?

R. He fracasado tantas veces... Nadie me pregunta por los fracasos, pero he tenido libros que han sido fracasos gigantescos. He fracasado en Estados Unidos, donde nunca he conseguido vender más de... como mucho 10.000 ejemplares. Eso es una hostia tremenda en un país de 300 millones de habitantes.

» Fracasé con El paciente (Planeta, 2014), que cuando salió vendió 14.000 ejemplares. He fracasado durante muchísimos años intentando llevar mis novelas a la gran pantalla. Fracaso tras fracaso. Mi vida está rodeada de fracasos constantemente. Ha sido aleccionador y útil.

"Desde mi primera novela hasta el éxito editorial pasaron 12 años de intentar sacar la cabeza por encima del agua constantemente"

»¿Cómo se debe afrontar el fracaso? Uno tiene que darse cuenta de que no puede evitar ser quien es. Yo no escribo porque tenga éxito. Ningún escritor escribe porque tenga éxito. Eso no puede pasar. El éxito es exógeno. Escribes porque tienes una historia dentro y la tienes que sacar. Si mis lectores desaparecieran de golpe y ya no pudiera ganarme la vida escribiendo... Lo que tendría que hacer es buscar un trabajo honrado y seguir escribiendo por las noches, solo que muchísimo más despacio.

P. Entonces, ¿escribir no es un trabajo para usted?

R. Lo que yo amo por encima de todo es esto [Agarra y agita levemente tres libros que le han regalado en la sede de la editorial: Una fortuna fatal de Jessica Bull, A media luz de Joyce Carol Oates y Luisiana de Julia Mayle]. Leer. Es lo que más me gusta. Los libros me apasionan. Esa pasión gigantesca por las historias ha sido el motor de todos mis proyectos. Las cosas se hacen por pasión. Tengas dinero o no, las haces igual.

»Entre 2006, cuando se publica mi primera novela, y finales de 2018, que es cuando todo despega con una fuerza brutal... han pasado 12 años de intentar sacar la cabeza por encima del agua constantemente. Eso es lo que la gente tiende a olvidar.

P. ¿Cómo llega a Eva Ramos y su historia?

R. Surgió a través del propio personaje. Me interesaba crear a una persona que utilizara la mentira como mecanismo. Mi mujer, que estudió psicología, me hablaba mucho del neuromarketing, que lo que estudia, en resumidas cuentas es cómo aprovechar una debilidad inherente a la naturaleza humana para mejorar el volumen de ventas. Las redes sociales siguen la misma pauta. Estamos constantemente expuestos a los estímulos a los que somos más vulnerables de manera negativa. La gente que sabe neuromarketing conoce muy bien lo que es una caja de Skinner. Sin embargo, el ser humano no ha tenido tiempo para adaptarse a todos estos estímulos. No es "natural" para él. Es un arma terrorífica en manos de la peor gente posible, sin escrúpulos.

P. ¿Por qué escoge Somiedo para desarrollar la historia de Eva?

R. Yo creo que el proceso de elección en la escritura no es del todo racional. Van ocurriendo cosas en tu vida que al final te llevan a ese punto y no puedes tomar otra decisión que la que finalmente tomas. En el caso de Somiedo, fuimos allí en unas vacaciones y escuchamos que la gente se queda atrapada por la nieve durante dos semanas al año.

»Y resulta que esa era la fórmula perfecta para llevarnos a Eva Ramos, que es la encarnación del siglo XXI, a otro siglo diferente en el que sus armas de la modernidad ya no le sirven. La novela hubiera sido mucho menos interesante si estuviera en un entorno urbano, tendría menos desafíos.

P. Las alusiones al cine clásico son constantes en Mentira... ¿Considera que tiene una forma "cinematográfica" de escribir?

R. Hace años te hubiera respondido afirmativamente a esa pregunta, pero mi perspectiva cambió tras la adaptación de Reina roja. Imbuido de esa idea, les dije a Koldo Serra (director principal de la serie) y Amaya Muruzábal (productora) que lo tenían muy fácil, me dijeron que todo lo contrario. Resulta que mi escritura no es cinematográfica, sino visual.

»Como creo imágenes de forma tan detallada, les creo un marco muy definido del que no se pueden salir. En un libro es mucho más fácil generar la imagen de una nevada colosal. En una adaptación, eso se traduce en un desembolso enorme de dinero.

P. ¿Querría ver Mentira adaptada?

R. Sí, es algo que me pasa con todos mis libros. El cine es parte de mi vida. Amo las historias por encima de todo. Amo leer y amo el cine. Son idiomas completamente diferentes, con sus propias gramáticas. Aunque exige sacrificios, una adaptación también te hace ganar en conocimiento. Yo no he aprendido más que cuando estábamos decidiendo qué quitábamos y qué dejábamos.

P. ¿Le da miedo soltar Reina roja?

R. Sí, rotundamente sí. Tengo muy claro cuál es el camino, pero eso no significa que no tenga ojos en la cara. Hay un camino muy cómodo y otro incierto. Sabes que tomar el segundo es lo correcto, pero también sabes que está el riesgo de lo desconocido. Ahora, al menos, sé que hay muchas personas que lo han disfrutado, pero hasta que no vi la reacción positiva de la gente, estaba acojonado.

»Me pasó algo similar con la adaptación de Reina roja. La gente es muy inteligente, digan lo que digan. La mayor trampa en la que puede caer alguien que esté creando una historia que quiere que vea mucha gente es hacerla estúpida. Últimamente se dice mucho eso de que las historias que producen las plataformas explican todo el tiempo qué es lo que está sucediendo. No hay que hacer concesiones en ese sentido. Entonces es cuando la cagas.